La fiesta de Hypnos y Tánatos


Digamos que el reino de Hypnos en la actualidad, sería la planta de paliativos de cualquier hospital y el de Tánatos es obvio, cualquier aséptico Tanatorio.

La fiesta de Hypnos se desarrolla de manera mas reducida. Los personajes invitados tienen que tener un cierto grado de proximidad con el protagonista, aunque esto de los grados de proximidad es relativo. Con la política de puertas abiertas de los hospitales y con la facilidad para aparcar, comer, charlar y en definitiva pasar uno o varios días diferentes, se acercan al festejo individuos cuyo grado de proximidad, que no de parentesco, hay que medir con mucha manga ancha para que pasen el “casting”.

Una vez que se corre la voz de que Hypnos atrapó al protagonista, comienza el desfile. La variedad de personajes es directamente proporcional al tiempo que permanezca en poder de Hypnos. A mas tiempo, mas variedad. Las situaciones se suceden sin solución de continuidad y van desde lo dantesco a lo esperpéntico, pasando por lo patético, lo cómico, lo absurdo, lo hiriente, lo hipócrita y también; lo triste, lo esperanzador, lo misericordioso, lo altruista, lo caritativo etc. etc. etc. A todo esto, el protagonista, pasivo a su pesar, parece romper esa pasividad cuando algunas de las situaciones anteriores se producen cerca de su ubicación en escena, el ritmo de su respiración se serena con esa caricia amiga o se agita con esa entrada histriónica y magdalénica. Un observador atento podría llegar a saber lo que significa cada visitante para el protagonista pasivo, sólo por su forma de respirar. Hasta que llega el momento en que el protagonista decide que ya ha visto suficiente y da su última opinión dejando de respirar.

Inmediatamente después, la fiesta se traslada al reino de Tánatos. Aquí, en menos tiempo, se concentra un mayor número de personajes. Se amplia el elenco y aparecen, familiares mas lejanos, amigos, amigos de familiares, amigos de amigos de amigos, curiosos que pasaban por allí a rendir homenaje a otro difunto, la lista puede hacerse interminable. Las situaciones también se repiten corregidas y aumentadas y volvemos a vivir momentos de dolor intenso, de dolor histrionico, de dolor silencioso. También es momento para ponerse al día de las novedades familiares, es más, sino existieran estos momentos, estaríamos ignorantes de la vida y obra de buena parte de nuestra familia, y eso que saldríamos ganando, perdón, borro eso. Y ¡como no! no hay boda sin llanto ni duelo sin risas, también se ponen al día los repertorios de chistes, chanzas, dimes y diretes. El protagonista en esta ocasión si que permanece definitivamente pasivo, aunque se han dado casos de difuntos que se han levantado de su ataúd para poner en su sitio a mas de uno.

Visto lo visto no es de extrañar.

One response to this post.

  1. Posted by Eloy on 14 octubre, 2007 at 15:09

    Estupendamente descrito el cuadro que va de lo auténtico a la farsa y que no por repetitivo deja de representarse, lo que nos habla de la poca memoria histórica de nuestra raza.y del poco sentido del ridículo.
    Lamento amigo Miguel que hayas tenido que pasar por ello, pero en este caso la persona protagonista de la que ya nos hablastes merecía de sobras el sacrificio. Además está más que demostrado que la estupidez, la insulsez y la tontería humana no matan, por lo menos no lo hacen a corto plazo y muchos se sienten en ella como marrano en el charco.

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