A vueltas con los libros


 

Hubo un tiempo ¡imbécil de mí! en que no terminar de leer un libro, me parecía un delito de lesa cultura. Todo libro que caía en mis manos era leído desde el prólogo al epílogo, incluidas las notas al pie si las hubiera. Eran los tiempos en que cuanto mas pesado resultara un libro, mas me empecinaba en leerlo, para poder decir a su conclusión a cualquiera que lo tildara de plúmbeo aquello de: "Pues a mí me ha resultado interesante, lo que pasa que hay que leerlo con calma y teniendo en cuenta las muchas metáforas" y otras cursiladas por el estilo.

Durante ese periodo de tiempo al que aludo, sólo hubo un libro que pudo incluso con mi estupidez, Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn. Es curioso, había leído previamente; Un día en la vida de Iván Denisovich, del mismo autor, con una temática similar (creo que ya he contado que fue el primer libro que inició mi biblioteca, birlado graciosamente en una especie de feria del libro en Badajoz allá por 1971, 1972. O quizás no ha sido aquí), aunque mucho mas escaso de páginas y quizás por lo mismo mucho mas llevadero. Lo cierto es que cuando años mas tarde tuve en mis manos este libro me pareció que si me había gustado el primero, éste con muchas mas hojas, me gustaría mas, inmenso error ¿horror?, no tuve narices de terminarlo y así sigue en nuestro días.

Hoy son muchos los libros empezados que han sido aparcados en un estante de la biblioteca sin terminar. Algunos los he retomado mas tarde y entonces sí, los he terminado, otros esperan aún el momento idóneo para ser leídos y algunos, no sé cuantos, se quedarán para siempre sin leer.

Lo importante es que ya no me produce ningún complejo el no terminar de leer un libro, hace tiempo que sé que la lectura es, antes que nada, un placer, del que se obtienen otros muchos beneficios, pero el principal, al menos para mí, es ese; el placer. Si empiezo una lectura y no lo obtengo, la dejo para mejor ocasión e inicio otra, sin complejos, sin ningún sentido de culpabilidad. Entre otras cosas, porque ese mismo libro que dejo ahora, incapaz de seguir leyéndolo, tiene muchas posibilidades de proporcionarme grandes dosis de placer en otro momento y si no es así, no importa, son muchos los libros que no leeré nunca, me importan únicamente los que sí consigo leer.

2 responses to this post.

  1. Posted by M. Pilar on 2 septiembre, 2008 at 19:26

    Hola Miguel.
    Como estas?.
    Me ha gustado tu entrada, porque me siento bastante identificada con ella. De echo, hace poquito empece un libro una noche cuando me iva a dormir (Que es cuando suelo hacerlo) y alli quedo pues me aburria soberanamente.
    Tambien a mi me parecia un sacrilegio comenzarlo y no terminar asi que habra que cambiar el chip.
    Particularmente, mi genero favorito es la novela de intriga.
    Por cierto, muchas gracias por tus comentarios en mi blog.
    Un fuerte abrazo
    Pilar

    Responder

  2. Posted by Alhena on 5 septiembre, 2008 at 16:01

    Tienes razón , leer tiene que ser un placer. No me ha pasado con frecuencia pero recuerdo un libro que lo empecé y lo dejé, no me motivaba. Al cabo de un tiempo hablando con un amigo me dijo lo que estaba leyendo, le hice el comentario e hicimos un plan.Yo retomaba mi lectura y así podriamos ir comentado nuestras impresiones. Resultó. Acabé el libro y además me terminó gustando.Un abrazo Miguel

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