Leer, conversar, escribir.


Leer hace al hombre completo.
Conversar, lo hace ágil.
Escribir, lo hace preciso.

Francis Bacon

No creo que leer haga al hombre completo. Por el contrario, si pienso que el no leer lo deja incompleto. No es lo mismo. No hablo de leer la letra impresa, que también. Hablo de leer, descifrar códigos. He conocido a gente llamada analfabeta, que sabía leer como nadie el alma o el corazón humanos. He conocido a personas leídas y “escribidas” que nunca entenderán, porque no saben leer a sus semejantes, y lo que es peor, nunca lo sabrán, porque no saben que lo necesitan. Eso sí que es analfabetismo.

En lo de la conversación estoy de acuerdo. Sólo que es mucho más difícil. Dice Covarrubias: CONVERSAR. Tratar urbanamente y comunicar con otros. Ahí está el meollo del asunto: Urbanamente y comunicar.

En una entrada reciente colgué una viñeta de Forges, en la que el Blasillo definía el diálogo como la suma de dos o más monólogos obcecados. Esto lo decía Forges en 1972 y precisaba que se refería a la política. Hoy, sigue siendo cierta la definición y además, se ha generalizado. Cada vez cuesta más que dos o más personas, examinen atenta y particularmente una materia, que es como define el D.R.A.E. la palabra discutir.

Conversar, dialogar, discutir. Sí, seguro que te hace ágil, siempre que consigas comunicar. Y para comunicar, tienen que estar en sintonía el emisor y el receptor. Tienen que tener el mismo código. Si es así, no cabe duda de que adquieres agilidad. Tanto para conseguir emitir tus ideas, como para comprender y asumir en su caso, las ideas de tus interlocutores. Cuando hablo de estar en sintonía, no quiero decir que deban pensar igual, quiero decir que al hablar entre ellos persigan lo mismo, dar a conocer su opinión y averiguar la del otro, argumentar y escuchar, convencer y ser convencido. En definitiva, enriquecerse.

Y seguro que escribir debería hacernos más precisos. Pero tampoco lo tengo claro. El otro día, hablaba con una amiga, compañera de trabajo y colega en esto de los blogs y le hacía ver que ella escribía igual que hablaba. Con la misma vehemencia, con la misma imprecisión, con la misma torrentera de palabras, apenas mejor cuidadas que en una conversación. Y ella reivindicaba su derecho a ser igual de natural hablando que escribiendo. No digo que no lo tenga, pero en mi opinión, que es sólo mía y es sólo opinión, al escribir debemos ser algo más cuidadosos. Por varios motivos. No tenemos enfrente a nadie apurándonos a argumentar deprisa y corriendo, antes de que nos coloque él su tesis. Hemos decidido dar a conocer nuestra opinión, nuestro estado de ánimo, nuestra historia imaginada, nuestra experiencia vivida, en fin, cualquier cosa que se nos ocurra escribir, para que otros sean partícipes, y un mínimo de educación y buena crianza, nos exige ser cuidadosos en la elaboración de nuestro escrito. Nos exige ser claros y precisos en aquello que queramos contar.

En consecuencia; seamos buenos lectores, puede que no nos complete, pero nos ayudará. Conversemos con urbanidad y tratando de comunicar y si decidimos escribir, seamos, si no precisos, si al menos respetuosos con los que nos puedan leer y como los buenos anfitriones, ofrezcamos lo mejor que tengamos en cada momento.

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