Breve, porque quiero, antología de epigramas a la mujer dedicados


Parece evidente la misoginia de los epigramistas, desde el lejano Marcial hasta nuestros días, la mujer es diana de muchos dardos epigramáticos. A partir de ahora, callo y que hablen ellos.

Haces, oh Paula, muy bien
con Prisco en querer casar.
Prisco no quiere aceptar;
bien hace Prisco también.

Marcial

A Job el diablo tentó
con tanta solicitud,
que los bienes, la salud
y los hijos le quitó.
Mas no pudiendo vencer
su virtud, por inquietarle,
trató de desesperarle
y le dejó la… mujer.

Baltasar del Alcázar

Siendo hueso la mujer
que del costado ha salido,
en ella tiene el marido
muy buen hueso que roer.

Francisco de la Torre

Cloe la séptima vez
las exequias celebró.
Siete maridos lloró.
No hay tan honrada viudez.
¿Pudo con mas sencillez
toda la verdad decir?
Mandó en la piedra escribir
que ella les dio sepultura
y dijo la verdad pura,
porque les hizo morir.

Bartolomé Leonardo de Argensola

La mujer siempre apetece
aquello que se le va,
porque lo que en casa está
como a seguro aborrece.

Lope de Vega

Doncellas suelen decir
a muchas, sin advertir
que se han de diferenciar:
que hay doncellas de casar,
y doncellas de servir.

Lope de Vega

Para juzgar  que es tan bella
Lucinda como solía,
no pasa por ella día,
todos se quedan en ella.

Francisco de Borja, Príncipe de Esquilache

Bizarras las damas son.
– Diestras, pudieras decir
en la herida del pedir
que es su primera intención.
Cífrase, si has advertido,
en la del mejor sujeto,
toda la gala en el peto,
toda la gracia en el pido.
Tanto la intención cruel
sólo a este fin endereza,
que si el Padrenuestro reza
es porque piden en él.

Juan Ruiz de Alarcón

No te admires Lucio más
de verme tan humillado,
pues sabes que estoy casado;
cásate y amansarás.
De un ejemplo puedes ver
que no es esto desatino,
hasta el agua amansa al vino
por ser ella su mujer.

Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo

Tanto gustas pleitear
que aunque sea a tu favor
recibes mucho dolor
de ver un pleito acabar.
Si ese gusto te convida
cásate a disgusto Blas
porque así asegurarás
pleito por toda la vida.

Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo

Dos días tienen de gusto
las mujeres, si no yerran
los que sus acciones tasan,
y son: en el que se casan,
y el que a su marido entierran.

Tirso de Molina

Terribles sois las mujeres,
pues a la sombra imitáis,
y, como ella, cuando amáis,
leve del que os sigue huís,
al que os desprecia seguís,
al que os adora engañáis.

Tirso de Molina

 

Y aquí, doy por terminada
esta breve antología,
breve por mi voluntad,
que no por el material
que me resta todavía.

 

No estén conmigo enfadadas.
Me limito a compilar
lo que otros escribieron,
no maten al mensajero,
tengan con él caridad.

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