Epigramas sin enmienda, por eso de la jodienda


 

Esta mañana, en Dios y en hora buena,
salí de casa y víneme al mercado;
vi un ojo negro, al parecer rasgado,
blanca la frene y rubia la melena.
Llegué y la dije:-Gloria de mi pena,
muerto me tiene vivo tu cuidado:
vuélveme el alma que me has robado
con ese encanto de áspid o sirena.
Pasó, pasé; miró, miré; vio, vila;
dio muestras de querer, hice otro tanto;
guiñó, guiñé; tosió, tosí; seguila.
Fuese a su casa, y sin quitarse el manto,
alcé, llegué, toqué, besé, cubrila,
dejé el dinero y fuime como un santo.

Fray Damián Cornejo

Quísose Inés sacudir
las faldas y descubrió
más que la ley permitió
que llegase a descubrir.
Y hubo un milagro que admira,
y es, que al tiempo que la vi,
yo era tuerto y me volví
derecho como una vira.

Baltasar del Alcázar

Cubrid las ligas, amiga,
sin meterme en tentación,
que no soy yo gorrión
para que me arméis con liga.
Hállasme ya tan de paz
y tan templado a los viejos,
que no bastan rapacejos
para tornarme rapaz.

Juan Salinas de Castro

Cuando te digo que estás
de más lindo parecer,
sueles, Cloris, responder:
”Desnuda agradaré mas”.
Más cuando a bañarte vas,
nunca me llevas a mí,
para ver si esto es así.
Háceslo, Cloris, sin duda,
porque temes que desnuda
no te agradaré yo a ti.

Francisco de Quevedo y Villegas

¿Qué importa al recato vuestro
que cerréis, señora mía,
la puerta al Ave-María,
si la abrís al Padre-Nuestro?

Gabriel del Corral

Cierto galán a su dama
le dijo:-¿Ha llegado acá
de lo que hice por allá,
con los ingleses, la fama?
Y ella respondió:-Por Dios,
que hoy a mí noticia viene;
pero tanto que hacer tiene,
que no podrá hablar de vos.

Rodrigo de Herrera y Ribera

Tus ruegos se lograrán,
Clori, y sin cuidado tanto,
si lo que pides al santo
pidieras al sacristán.

Conde de Rebolledo

Clice con tanto fervor
a la devoción te aplicas,
que solo te comunicas
a tu padre confesor.
Suyos son tus regocijos
y suyos son tus pesares.
Temiendo estoy que si pares
han de ser suyos tus hijos.

Conde de Rebolledo

Echo el cierre de momento
a esta breve colección
de versos, pues versos son,
aunque de entretenimiento.
 
Ocasión habrá,sospecho,
de volver por este senda,
pues el tonto y la vereda,
caminan juntos un trecho,
 
pero sigue el tonto luego.
Así que tarde o temprano
seguiré con este juego.
 
No lo vean como amenaza,
ni por promesa lo tengan,
pero seguro que pasa.

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