Retrato de algunas palabras (hombre)


 

Dice el D.R.A.E.

hombre.(Del lat. homo, -ĭnis).
1. m. Ser animado racional, varón o mujer.
2. m. varón (ǁ ser humano del sexo masculino).
3. m. Varón que ha llegado a la edad adulta.
4. m. Grupo determinado del género humano. El hombre del Renacimiento. El hombre europeo.
5. m. Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese sí que es un hombre!
6. m. U., unido con algunos sustantivos por medio de la preposición de, para designar al que posee las cualidades o cosas significadas por tales sustantivos. Hombre de honor, de tesón, de valor.
7. m. coloq. marido.
8. m. p. us. Persona que en ciertos juegos de naipes dice que entra y juega contra los demás.
9. m. p. us. Juego de naipes semejante al tresillo, de origen español, que se extendió por Europa en el siglo XVI.
hombre bueno.1. m. Der. El mediador en los actos de conciliación.2. m. desus. El que pertenecía al estado llano.
hombre de a pie.1. m. Pluralidad de personas en cuanto representativas de las opiniones y gustos de la mayoría.
hombre de armas.1. m. desus. Jinete armado de todas piezas.
hombre de barba.1. m. desus. El que tiene entereza y serenidad.
hombre de campo.1. m. El que con frecuencia se ejercita en la caza o en las faenas agrícolas.
hombre de capa y espada.1. m. Seglar que no profesaba de propósito una facultad.
hombre de guerra.1. m. El que sigue la carrera de las armas o profesión militar.
hombre de la bolsa.1. m. Arg. hombre del saco.
hombre de letras.1. m. El que cultiva la literatura o las ciencias humanas.
hombre del saco.1. m. Personaje ficticio con que se asusta a los niños.
hombre de paja.1. m. El que actúa al dictado de otro que no quiere figurar en primer plano.
hombre de punto.1. m. desus. El que es puntilloso.
hombre lobo.1. m. El que, según la tradición popular, se convierte en lobo las noches de plenilunio.
hombre objeto.1. m. El que es valorado exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.
hombre orquesta.1. m. El que lleva sobre sí un conjunto de instrumentos que toca simultáneamente.
hombre público.1. m. El que tiene presencia e influjo en la vida social.
hombre rana.1. m. El provisto del equipo necesario para efectuar trabajos submarinos.
buen hombre.1. loc. interj. rur. U. para llamar o dirigirse a un desconocido.
pobre hombre.1. m. El de cortos talentos e instrucción.2. m. El de poca habilidad y sin vigor ni resolución.
como un solo hombre.1. loc. adv. Dicho de proceder un conjunto de personas: Con unanimidad.
de hombre a hombre.1. loc. adv. Con sinceridad.2. loc. adv. de igual a igual.
hacer a alguien hombre.1. fr. coloq. Protegerlo eficazmente.
hacerse alguien un hombre.1. fr. Llegar a ser maduro y responsable de sus actos.
hombre.1. interj. U. para indicar sorpresa o asombro, o con un matiz conciliador. ¡Hombre, tú por aquí! ¡Hombre, no te enfades!
no haber, o no quedar, hombre con hombre.1. frs. desus. Quedar desbaratado un conjunto de personas o haber falta de unión entre ellas.
ser alguien hombre al agua.1. fr. coloq. Hallarse en una situación desesperada.
ser alguien mucho hombre.1. fr. Ser persona de gran talento e instrucción o de gran habilidad.
ser alguien muy hombre.1. fr. Ser valiente y esforzado.
ser alguien poco hombre.1. fr. Ser cobarde.
ser alguien todo un hombre.1. fr. Tener destacadas cualidades varoniles, como el valor, la firmeza y la fuerza.

 

Dice el Tesoro de la lengua Castellana o Española, de Covarrubias:

HOMBRE. El castellano antiguo decía ome, del nombre lat. homo. Hasta los gentiles tuvieron algún rastro de la naturaleza del hombre, como Cicerón, que en el libro De legibus, hablando dél, dice: «Animal hoc providum, sagax, multiplex, acutum, memor, plenum rationis et consilii, quem vocamus hominem». En el 2 De natura deorum: «Homo natus est ad mundum contemplandum et mirandum». Y poco más adelante: «Deus homines humo excitatos, celsos et erectos constituit, ut deorum cognitionem caelum intuentes, capere possent». Viene con lo que dijo Ovidio, lib. 1: Pronaque cum spectent animalia cetera terram Os homini sublime dedit caelumque videre Iussit, et erectos ad sidera tollere vultus.
El nombre griego ¥nqrwpoj [anthrôpos], ita dictus par¦ [para] tÕ [to] ¥nw [anô] ¢qre‹n [athrein], a sursum aspiciendo, responde al lugar de Ovidio y los demás citados. Aristót., lib. 2 Physic., llamó al hombre mundo menor, scilicet, mikrÒkosmoj [mikrokosmos]. Para ser gentiles y idólatras dijeron demasiado, así estos como todos los demás que fueron tenidos por sabios; sin embargo de que los antiguos, como fue Platón y otros, tuvieron noticia de los libros de Moisés y de la ley de los hebreos, y se fue comunicando de unos a otros. Muchas cosas se pudieran decir aquí de la excelencia del hombre en el estado de la inocencia, y, después que la perdió, de su miseria; pero no profeso salir de mi instituto, por tener tanto de que dar cuenta en el particular que me puede tocar; y acudiendo a él digo que hombre se dijo de homo, y homo ab humo. Otros quieren se haya dicho del nombre griego ÐmÒnoia [homonoia], concordia; est enim homo omnium animalium maxime sociabilis, o sea del nombre Ómoioj [homoios], similis, por lo que Dios dijo en su creación: «Faciamus hominem ad imaginem et similitudinem nostram». En la Escritura Sagrada tiene tres nombres. El primero es Adán, que vale rubio, encendido, rojo, o©s¨t [‘dm] [‘adam], adam, homo; porque la tierra de donde Dios formó al primer hombre era roja, teniendo juntamente otro segundo nombre, que sobre el primero que nos dice ser tierra, nos intima lo que de allí se sigue, llamándose JIb¡t [‘nws] [‘enosh], enos, id est, infirmus, miser, fragilis, obliviosus. Y como al nombre de Adán le responde en la lengua latina homo, Enos responde mortalis. El tercero nombre es Jh¦t [‘ys] [‘ish], is, y a este le cuadra vir, distinguiéndose de la mujer que la llama v¨­¦t [‘sh] [isha], isa. Vide verbo Adán. El vulgo tiene algunas frasis de que usa en esta palabra hombre, como: «No todos son hombres los que mean a la pared». [no todos son hombres los que mean a la pared] La Sagrada Escritura tiene un modo de hablar para decir que no ha de quedar hombre a vida, con este término: «Non relinques mingentem ad parietem». De donde pudo tener origen el sobredicho refrán, el cual sinifica que no todos los hombres por naturaleza son hombres en valor, en prudencia y en fortaleza; y alude en lo material a que el perro alza la pierna y mea a la pared, y así no por solo mear a la pared es uno hombre, sino por hacer cosas de hombre de razón y seso. «Huela la casa a hombre»; [huela la casa a hombre] hay algunos que en su casa manda otro más que ellos, sea mujer, hijo o criado, y cuando les advierten desto y quieren mandar desmandándose, hacen alguna gran necedad, y para burlarse dél le dicen: «Eso sí, señor fulano, huela la casa a hombre». La mujer casada, entre gente baja, llama a su marido «mi hombre». Es muy hombre, es valiente. Es ya hombre, ha salido de la edad de muchacho. «No seréis hombre para haberlas conmigo», [no seréis hombre para haberlas conmigo] notándole de cobarde. No tengo hombre, no tengo quien me favorezca y me dé la mano. No hay hombre con hombre, todos están desavenidos entre sí. «Muchas veces lleva el hombre a su casa con que llore»; [muchas veces lleva el hombre a su casa con que llore] no se ha de fiar de todos la familiaridad en casa donde hay mujer o hijas. «El buey por el cuerno y el hombre por la palabra». [el buey por el cuerno y el hombre por la palabra] Ser hombre de su palabra. [ser hombre de su palabra] Hombre de chapa, [hombre de chapa] de veras. Y de aquí añadilde los epíctetos que quisiéredes.

Dice el cantor popular:

Yo a los hombres los compraro
con un saco de cebollas:
saco uno, saco otro,
todos salen jilipollas.

 

No te fíes de los hombres,
aunque los halles hermosos,
pues tienen la boca dulce
y el corazón venenoso.

 

Dice el poeta, clásico aunque satírico:

Coma yo, y viva sobrado,
y mi familia que ladre;
yo que soy el amo y padre,
debo vivir regalado.
Si ella sufre jambre y sudores
para que yo huelgue y coma,
es cosa muy justa: ¡toma!,
¿para qué somos señores?

 

Dos días tienen buenos los casados,
y son el que se casan y se entierran:
el uno porque ignoran lo que yerran,
el otro porque están desengañados.

 

Y por último, dicen las Sagradas escrituras:

7 Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.
8 Luego plantó Yahvé Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado. 9 Yahvé Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.10 De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos. 11 Uno se llama Pisón: es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.12 El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice. 13 El segundo río se llama Guijón: es el que rodea el país de Cus. 14 El tercer río se llama Tigris: es el que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates. 15 Tomó, pues, Yahvé Dios al hombre y lo dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase. 16 Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»
18 Dijo luego Yahvé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19 Y Yahvé Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera. 20 El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. 21 Entonces Yahvé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, que se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. 22 De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.23 Entonces éste exclamó:
«Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: