Las buenas maneras (continuación)


 

Dicho todo lo dicho anteriormente, las buenas maneras obligan a llamar a las cosas por su nombre y no utilizar subterfugios, eufemismos o disimulos que puedan confundir.

Al zangolotino aquél, que le reía las gracias al jefe mientras se estiraba en el suelo cuan largo era, para servir de alfombra; por muy fino que quede, no se le puede llamar escatófago o coprófago, ni siquiera en nombre de las buenas maneras, hay que llamarle “comemierda”. Las buenas maneras obligan a no dejar dudas sobre lo que se dice. Si esto se puede decir de forma amable y elegante, pues se dice, pero si no se puede, hay que decir las cosas con la contundencia debida, para que nadie se llame a engaño. Si hay que llamar a alguien “comemierda”, se le llama. Un escatófago o coprófago es otra cosa, que da mucho asco, pero otra cosa. Un escatófago es un señor que literalmente come excrementos, pero no un “comemierda”. No sé si ha quedado claro.

Pongamos otro ejemplo. El clásico “hijo de puta”, que nada tiene que ver con la profesión de la madre. No se le puede llamar en aras de las buenas maneras pongamos por caso: vástago de meretriz. No, no se puede. No sería exacto y por lo tanto, atentaría contra las buenas maneras, que ya hemos dicho que obligan a decir las cosas de forma amable pero inequívoca. Y estarán ustedes conmigo en que no hay otra forma de llamar al “hijo de puta”, aunque haya nacido en un laboratorio. Los hijos de las prostitutas son otra cosa, nada que ver, ni de lejos.

Se me ocurren varios ejemplos más, pero no aportarían nada nuevo a lo ya explicado y resultarían redundantes.

Lo dicho, hay que mantener las buenas maneras y decir las cosas con sinceridad, pero de la mejor forma posible. Ahora bien; si por endulzar las formas, se puede caer en la imprecisión, llamemos a las cosas por su nombre. Si no podemos ser elegantes, tampoco resultemos confusos.

 

One response to this post.

  1. Posted by Eloy on 14 octubre, 2009 at 17:59

    ¡Que rico es el castellano! Es una lástima que las nuevas generaciones hayan reducido tanto su vocabulario (aparte de usarlo mal) teniendo a su alcance tantas facilidades… Bueno, será cierto aquello de "que dios da pan a quien no tiene dientes" lo que habla de la mala leche de ese "dios".

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