Los triunfos de la mala lengua


 

IGNORAR.-

1734 Academia-Autoridades.- No saber o no tener noticia de las cosas. Viene del latín ignorare que significa lo mismo.

Permanece con esa única acepción hasta 2001, en que se recoge una segunda acepción. No hacer caso de algo o de alguien.

Es decir, que a partir de 2001, si le pregunto a alguien por la capital de Malasia, por poner un ejemplo, y me contesta con un lacónico: lo ignoro; me quedaré con las ganas de averiguar si es que no lo sabe o no lo quiere saber o incluso, le importa un pimiento el preguntador.

Es paradójico que cuando utilizamos este vocablo en su segunda acepción, para no hacer caso de alguien, suela ser alguien a quien conocemos muy bien y precisamente por eso, queremos no echarle cuenta. Es decir; decidimos ignorar a aquellos que conocemos demasiado bien. Vamos, que nos los sabemos de memoria, por eso los ignoramos. Un auténtico lío. A mí, me suena a aquel discurso marxista (de Groucho), de: […] la parte contratante de la primera parte […]

Como casi siempre, para comprender estas nuevas acepciones, hay que recurrir al inglés, y allí, nos encontramos con: to ignore, que significa: ‘negarse a tener noticia de algo’, vamos, en román paladino: ‘no hacer ni puto caso’.

Ya en 1984, don Fernando Lázaro Carreter, en sus dardos, publicados en la prensa y posteriormente recogidos en dos estupendos libros, advertía de esta acepción espuria, cuando aun no había entrado en el D.R.A.E. Lamentablemente, no tuvieron mucho eco, o al menos provecho sus quejas y la Academia en el año 2001 no tuvo más remedio que dar entrada a esta nueva e innecesaria acepción, que aunque da cumplimiento a una parte del lema de la Docta Casa, que es el de fijar los usos del lenguaje, y en este caso, no cabe duda de que se viene usando el vocablo con ese significado de ‘no hacer caso de alguien o no tenerlo en cuenta’ y por tanto, había que fijar su uso; en nada contribuye esta nueva acepción a limpiar o dar esplendor al lenguaje, mas bien lo ensucia y oscurece con un significado innecesario y confundidor.

Queda una esperanza, las acepciones entran y salen del diccionario, siguiendo las pautas que les marcamos los hablantes, verdaderos dueños del lenguaje. Por tanto, si hacemos caso omiso de esta acepción, es posible que lleguen a ignorarla (desconocerla) nuestros descendientes y en un futuro mas o menos cercano, desaparezca del diccionario. Se habrá cumplido el lema, se habrá limpiado, fijado y dado esplendor a la Lengua. Aunque es una enorme fatuidad por mi parte, pretender tener éxito allí donde todo un académico no lo tuvo.

Temo tener que recurrir por segunda vez en poco tiempo a Dante y su: “Abandonad toda esperanza”.

3 responses to this post.

  1. Posted by Carolina on 15 noviembre, 2009 at 18:04

    Ufff,, este problemon intelectual me supera, tengo la neurona ocupada en sus propios martirios. Pero está muy bonito que haya personas que se ocupen en resaltar los pequeños cambios. Lo de ignorar viene de muy antiguo, es un castigo oriental que consiste en actuar con alguien como si se hubiera muerto. Yo me enteré viendo la serie shogun, el útimo emperador, escondida tras el respaldo del sillón de mi padre. Empiezo a pensar que es cierto eso de que suelo ir por libre, en fin. Hoy en día ese castigo tiene su versión moderna en el aislamiento dentro de un grupo. Supongo que por eso la academia se modernizaría en 2001. Gran hermano estaba en pleno apojeo y se ignoraban unos a otros sin piedad. Yo por mi parte veo no bien el término ni la acción. Hay que tenerlo todo muy en cuenta y especialmente lo que procede de los más allegados. Lo dicho, la pixa un lío.

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  2. Posted by miguel on 15 noviembre, 2009 at 19:20

    Querida y presuntamente ecléctica amiga (en la cabeza no, que estoy estudiando)No "ignoro" que existe el término desde hace mucho, es esa acepción la que es relativamente nueva y a más de nueva, innecesaria y confundidora.Ya te dije alguna vez, que los que escribimos en público, debemos cuidar un poco nuestro lenguaje, dentro de nuestras posibilidades, y hacer por conocerlo mejor. Puesto que aspiramos a que nos lean y nos entiendan en este medio se supone que universal (¡joder que miedo!), cuanto mejor nos expresemos, más fácil nos será llegar a nuestros lectores.Por supuesto que soy bastante ignorante en materia gramatical, pero intento corregirlo y si puedo, colaboro a que nos expresemos mejor, o al menos no empeorarlo.En cuanto a lo de que la Academia se modernizara, no es esa su misión. La Academia da entrada a vocablos y acepciones, cuando estas han tenido arraigo en el habla de los castellanoparlantes, no antes. Y el hecho de que la Academia lo recoja no lo hace mejor, simplemente lo certifica, a veces para desgracia del propio idioma.¡En fin! Ya sé que a veces resulto pedante, pero es que a lo mejor lo soy.

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  3. Posted by shinue1954-Julian on 15 noviembre, 2009 at 23:24

    Bueno yo creo que las dos definiciones son aptas, tanto la procedente del latin, como la que denomina un echo despreciativo como es la inglesa.De todas formas, creo que la definición inglesa es tambien una definición hispana, en muchos textos no tan recientes he leido "ignorar su presencia". Lo dejo para la Real Academia de la lengua

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