La muerte de un viejo fantasma


 

A través de Internet, me entero de la muerte de uno de mis viejos fantasmas.

¿Qué siento? No lo sé. Ni alivio, ni tristeza, ni rencor. Sólo una sensación de “deja vu”. Como si esa muerte se hubiera producido hace mucho tiempo y no ahora. Porque ¿como puede ser un fantasma si no había muerto?.

Formó parte de mi vida apenas cuatro años. Durante un largo periodo de cuatro años, sería mas preciso. Desde mis once años hasta los quince, día a día, y muchas noches. De lunes a domingo con pequeños periodos de vacaciones en navidad, semana santa y sobretodo verano. Hubo malos tratos físicos, hubo desprecios, hubo insultos, hubo por encima de todo, mucho desamor, muy poca caridad, paradójicamente. Con el tiempo he creído saber que ajustaba cuentas a otras personas en mis espaldas. A dos mil kilómetros de distancia, me despertó muchas noches entre sudores fríos y palpitaciones furiosas. Tardaba varios minutos en descubrir que estaba muy lejos, que ya no formaba parte de mí.

Sé que algunos que me conocieron o que la conocieron en aquella época y que leerán esta entrada, pensarán que exagero, que era la época, las circunstancias, que lo hacían lo mejor que sabían, que me mueve el odio o el rencor a escribir como lo hago. No lo creo. Tampoco lo niego. No creo que esté hablando ni el odio ni el rencor. Quizás hace unos años, no muchos, si sería así. Hoy creo que no. Hoy miro dentro de mí y no veo odio, ni rencor, ni siquiera indiferencia que podría ser la evolución lógica de mis sentimientos. Lo único que siento es un deseo de no estar callado y una imposibilidad de hablar bien de ella. Ya sé que lo educado, lo correcto, es hablar bien de los muertos, sobretodo si la muerte es reciente, y si no puedes hacerlo, permanecer en un respetuoso silencio. No puedo y no sé si lo siento. Necesito decir que para mí fue una mala persona. Dada su adscripción a una fe y a una congregación, la considero doblemente culpable.

Descanse en paz. Mi enemistad no va más allá de su muerte. Y sin embargo, estoy seguro que aún me despertará alguna otra noche. Es lo que tienen los fantasmas. Son eternos.

3 responses to this post.

  1. Posted by Eloy on 29 noviembre, 2009 at 13:39

    Compartimos "fantasmas" Miguel ,aunque no sean exactamente los mismos. Quizás y para estos casos deberíamos añadir a esa frase popular de cortesía que es "Bien venido" , pues la misma frase en sentido contrario " que seas bien ido". Te entiendo porque la vivencia subgetiva y personal es la realidad percibida, una, ala que todos tenemos derecho… y que cada cual recuerde lo que percibió y le ponga odio, amor, alegría, tristeza entusiasmo, o indiferencia.

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  2. Así de alguna manera y salvando todas las distancias, que son muchas, comprenderás un poco lo que me ha movido, cual es mi fantasma con más o menos motivos.
    No me gusto cuando me pongo así Miguel, no me gusto nada, es más, no me gusta la gente que se pone así, es desagradable sentir el rencor ajeno, pero soy esa, con sus luces y sus sombras.
    No lo había leído este, creo.
    Besitos

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    • A mí tampoco me gustan estos rencores que alimento, y a los que no pienso renunciar. No se merecen que me olvide, por eso los mantengo ahí: Entre el olvido y la memoria.
      Claro que te comprendo, una cosa no quita la otra y por aquí tenemos un dicho: La cuña del mismo palo es la que más aprieta.
      Un beso.

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