La nube negra


 

Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,

cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra. (Joaquín Sabina, Alivio de luto)

Está visto que cuando la vida se empeña en mostrar cruz, ya puedes tirar la moneda veinte veces que en diecinueve sale cruz y la que no, se pierde y te quedas sin moneda. Como coja al tuerto lo deslomo.

Tenemos un sistema de entender y llevar esta vida, que por narices los palos siempre son más gordos que las alegrías. Nos aferramos a gentes, situaciones y cosas y cuando las perdemos antes de tiempo, y siempre es antes de tiempo, quedas descolocado y con cara de imbécil. No es comparable el nacimiento de un hijo a la pérdida del mismo. No es comparable el inicio de una amistad a su final. No es comparable la ilusión de tu primer empleo a la pérdida del último. Estamos condenados al pesimismo y sólo la palabrería artificiosa, sensiblera y poco menos que cursi, puede negarlo.

Pasará esta nube negra, y habrá momentos de alegría, de felicidad, incluso de euforia, pero inexorablemente, más pronto que tarde, vendrán nuevos mazazos que te romperán el alma en mil pedazos, sin posibilidad de recomposición. Cuando el circo es tuyo, los enanos crecen sin llegar a convertirse en gigantes, no sea que les saques provecho.

Aun así, celebremos las buenas nuevas cuando se produzcan, que también se producen, y a veces muy buenas, ¿verdad Coqui?, es la única forma de coger aire para seguir respirando dentro de la densa nube negra.

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PUBLICADO HACE UN AÑO:         Retratos o algo así

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