Juan de la Cruz (un recuerdo)


Allá por 1976 un grupo de adolescentes, con algunas inquietudes artísticas, muy pocas, las justas para echarse el pisto delante de las pibas o los pibes, según correspondiera, formamos un Grupo Juvenil y ahora que lo pienso, parroquial, puesto que nuestra sede era un local de la Parroquia de Cristo Rey. Nuestras principales actividades eran: bailar pegados, beber cubatas y jugar al pin-pon, por ese orden de preferencia, bueno, y dar que hablar a los abueletes del vecindario. Ahora que lo pienso, no sé si nos gustaba más bailar pegados por la natural querencia o por oír a los viejos.

Lo cierto es, que esas pocas inquietudes artísticas, nos llevaron a poner en pie la Opera Rock Jesucristo Superstar, en español y en escala en hi-fi, por supuesto y estrenarla en el solar con escenario teatral que había por arriba de nuestro local y que también era propiedad o al menos regentaba la parroquia. Y esa fue la razón de conocer a Juan de la Cruz y su grupo teatral, que con el tiempo se dio en llamar Profetas de mueble bar y representaban en el Tomás Morales ¿Quién es ese hombre? sobre la Pasión de Jesucristo.

Juan de la Cruz0001 Juan de la Cruz actor0001 TEATRO ESCOGIDO DE JUAN DE LA CRUZ

Apenas anduvimos juntos unos meses y resultó evidente que ellos  tenían verdadera pasión por el teatro y nosotros no llegábamos ni a aficionados. Gregorio, Zamora, Fernando, Juan Ramón y Juan de la Cruz, estos son los nombres que ahora recuerdo de aquel grupo de teatro. Nosotros éramos un proyecto de hombres de familia, iniciando o a punto de iniciar nuestra etapa laboral y ellos eran auténticos hombres de teatro. La prueba está en que la mayoría sigue dedicado a ello después de treinta y cuatro años.

De todos ellos, con quien mejor migas hice en el plano personal, fue contigo Juan y con Gregorio y eso que erais diferentes a más no poder, diferentes y antagónicos, ya entonces se notaba. Juan de la Cruz del Rosario Rodríguez, calle Sagrario, novena Santa Rita, como te gustaba presentarte, por la coincidencia religiosa entre tu nombre, tu apellido y tu dirección. Recuerdo aquel grito cuando llamabas a alguno de nosotros: Roberta Juana  Sisebuta Pacaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Nunca se me ha olvidado la definición de Obsaturfo: Obsceno con cara de tarta helada. Ni se me han olvidado aquellos juegos de antónimos: Ricardo-Pobrardo, Taxi-Tacno, Miguel-Tuguel. Aquellas caminatas hablando, de lo divino, poco, de lo humano, mucho más.

Perseguiste tu sueño hasta el final, que como siempre llegó muy pronto, ya hace veinte años. Te vi con orgullo en aquel programa de Paco Montesdeoca haciendo de camarero histriónico en busca de su oportunidad, supe algo de tu periplo londinense y peninsular. Y desgraciadamente, me enteré de tu prematura, siempre es prematura la muerte, mucho más con treinta y cuatro años.

Un día, paseando por la feria del libro en el Parque San Telmo, me encontré un libro que me llamó la atención, leí el título y el autor y me llevé un auténtico mazazo: Juan de la Cruz del Rosario; Teatro escogido. Lo abrí inmediatamente buscando más información y efectivamente, se trataba de ti y de una recopilación de tus textos teatrales. Además de tu obra, tenía fotos y dibujos tuyos. Gracias a él, pues no conservo ninguna fotografía tuya, pude ver de nuevo ese mentón prominente, esa boca que te llegaba hasta las orejas, sonriendo y sin sonreír, porque boca no te faltaba cabrón y ese tomate espachurrao que tenías por nariz. Fíjate que viendo la foto que pongo más arriba dije: es él, pero coño, se le ve hasta guapo. Y el histrionismo a la hora de representar. Aquel Herodes histriónico y mariquita que nos regalaste y que no supimos valorar entonces, pero ya se sabe, la adolescencia es eso, adolecer de demasiados defectos. Ya sé que no te va a servir de consuelo, pero cada vez que hablo con alguno de aquellos integrantes de nuestro club, con el tiempo todos te recuerdan con mucho cariño y aunque te parezca una tontería, como fui el más cercano a ti en aquellos pocos meses, me siento hasta orgulloso.

Hoy, volviendo a pasear por la feria del libro, te he vuelto a recordar y he querido dejar constancia escrita de ello. Hasta siempre, Juan de la Cruz del Rosario Rodríguez, calle Sagrario, novena Santa Rita. Que no te encuentres muchos obsaturfos donde quiera que estés, y que no dejes de soñar.

Al fin y al cabo de eso se trata, de perseguir los sueños, no necesariamente de conseguirlos.

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