¿Quién soy?


 

No tengo claro como he llegado a ser quien soy. Es más, ni siquiera tengo claro quien soy. Cada día, me levanto y mientras hago mis abluciones, me veo en el espejo y siempre veo al mismo, lo cual es una mentira. Una mentira física evidente y paradójicamente, imposible de ver. Esas arrugas que van asomando al rostro, esas canas tímidas al principio y hoy desvergonzadas, esos pelos que van naciendo en sitios inverosímiles, pasan inadvertidos en el día a día. Si no fuera porque existen pruebas gráficas que demuestran lo contrario, podría creerme que siempre fui así.

Imagino que con la personalidad ocurre otro tanto. La vas adquiriendo a través de los acontecimientos que van marcando tu vida, pero sin ser consciente de ello. Y de pronto un día te analizas, todos lo hacemos, antes o después y te ves como eres, o como crees ser, que tampoco creo que seamos buenos jueces de nosotros mismos. Y aquí empiezan los problemas. Puede que veas a un tipo fabuloso, guapo, inteligente, bondadoso, seguro, carismático, líder, solidario, tolerante, vamos, un Zapatero. Te lo digo ya. Es mentira. Mentira tú y mentira Zapatero. Pero bueno, mientras te dure ese éxtasis, eres  feliz, con la felicidad del ignorante, es cierto, pero feliz al fin.

La otra orilla es que veas a un tipejo miserable, feo, tonto, malicioso, inseguro, anodino, esclavo, intolerante, insolidario, no voy a poner ejemplos, no soy tan cruel. En este caso, tenemos dos formas de ver como hemos llegado hasta aquí. Una, es echarle la culpa al mundo, al resto de la humanidad. Ellos me han hecho así, la vida me ha dado muchos palos, tienes que ser cabrón porque si no, te comen por las patas “pa’rriba”. La otra, es echarte toda la culpa tú. Eres un inútil, un pusilánime, un adefesio, te has equivocado en todas las decisiones importantes, en definitiva, que no hay por donde cogerte.

Quiero pensar, primero:que patologías al margen, nadie es tan perfectamente fabuloso ni miserable; y segundo: que aun en el caso de que lo que veas, se aproxime algo a la otra orilla, ni toda la culpa es de los demás, ni toda tuya. En todo caso, si puedes, intenta cambiar lo que no te gusta de ti y potenciar aquello que si te gusta.

Y tampoco es mal negocio dejar que nos definan nuestros amigos. Ellos saben destacar nuestras virtudes y disculpar nuestras miserias.

Al fin y al cabo, se trata de vivir.

One response to this post.

  1. Posted by Carolina on 18 mayo, 2010 at 13:31

    De vivir y disfrutarlo. Mis pasos anteriores por el espejo fueron superficiales y un día comenzaron a llegar los amigos y necesité que no se fueran. Desde ese momento fuimos entre todos quitando prendas y subiendo la potencia de los focos. Mi imagen apareció clara y definida. Era como un elefante en una cacharrería. Y comenzó el trabajo de aceptarla, de fomentar lo gratificante, de eliminar lo perjudicial. Quisiera ser maravillosa y ofrecerles tantas cosas buenas como ustedes a mí, pero por el momento me limitaré a agradecer infinitamente el que hayamos llegado hasta aquí.Decían en Sta Isabel de Hungría que el alma es un espejo y hay que mantenerlo limpio y sin rayones para que su brillo ilumine nuestro alrededor… Elizabeth fue la primera en coger un pañito, luego vino Bea con una escobita y por fin apareciste tú con todos los atriles higienizantes. Por ahí pulula un chaval que fulmiga con lejia de cuando en cuando,,, Que miedito por Dios!!Me siento una persona muy afortunada.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: