Un giro inesperado de La Noria


 

A pesar de que no me gusta casi nada del programa La Noria, casi todos los sábados me doy una vuelta por él a lo largo de las varias horas que dura, por si acaso se equivocan y hacen algo que me interese. Suelo ver el seudodebate político. Aunque he renunciado a que me sorprendan, me regodeo en comprobar como el Sopena y la Durán van cayendo en el sectarismo mas abyecto, por cierto, el Sopena debe comer sapos antes del debate, porque su cara de asco es inmensa, mientras que el Alfonso Rojo, que cruz ha de ser para él su apellido, y la Rahola intentan, sin conseguirlo, darle un toque más abierto e irónico. Larga y feliz vida para María Antonia Iglesias, pero por favor que no vuelva, para que no rompa el difícil equilibrio sectario.

Anoche vi el programa completo porque desde el principio me tragué el cebo de la entrevista a Luis Herrero. Reconozco desde ya, mi simpatía, admiración e incluso cariño por este hombre. No pensamos igual en casi nada, pero sí que coincidimos en una cosa, a mí entender esencial: nuestra opinión, es sólo eso, nuestra opinión y con cuentas más opiniones diferentes podamos contrastarla, más seguros estaremos de que se trata de una opinión bien fundada.

Siempre he tenido la sensación de que Luis Herrero era la nota discordante, pero de calidad, del trío Antonio Herrero, Federico Jiménez Losantos y él mismo. La prematura muerte de Antonio Herrero lo convirtió en mito y, como todos los mitos, se confeccionó con material propio y ajeno, buena parte de ese material, el mejor para mí, lo aportó Luis Herrero.

Me ha gustado comprobar que los años y su, para mí, incomprensible paso por la política, no han variado la imagen que de él tengo. Desde los gloriosos años de Antena 3 Radio, junto a Manuel Martín Ferrand, hasta los minoritarios tiempos actuales de EsRadio, incluido el paso, decisivo a nivel mediático, por la COPE, sigue siendo una mosca cojonera, sin pelos en la lengua, pero con la exquisita educación de los que saben defender una postura, concediendo al rival dialéctico al menos, la misma buena fe que a él mismo.

No sé si realmente Alfonso Rojo y Pilar Rahola quisieron tensar un poco la entrevista, creo que no, pero me temo que aunque hubiera sido realmente esa la intención, hubieran pinchado en hueso. Es toro “resabiao” pero elegante D. Luis.

Me ha alegrado verlo tan bueno don Luis.

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