Papeles, papeletas, papelones y nota al pie.


sincontrol Papeles perdidos.

Los controladores aéreos, de manera salvaje e irresponsable, han sumido en el caos a todo un país sin importarles lo más mínimo las consecuencias. Lo han hecho de manera deliberada en el momento que más daño podían hacer, lo han hecho de manera ilegal. Tienen todo el derecho del mundo como cualquier otro grupo profesional de defender sus intereses laborales. Todo el derecho. Pero para ello, existen unas reglas. Si se considera necesario, se convocan huelgas, en las fechas que más daño hagan, por supuesto, no van a hacer huelga un día que salen cuatro aviones vacios, pero con los preavisos legales y dejando al público que organice sus movimientos como mejor puedan. Lo que han hecho este fin de semana debe traer consecuencias para el colectivo, consecuencias laborales, consecuencias penales y sobretodo consecuencias económicas. Han jugado con el dinero de empresas y personas con una irresponsabilidad absoluta.

Papeletas.

Aena y el Gobierno tenían desde hace tiempo una papeleta que no han sabido resolver. Se decretó por ley o por convenio, un número limitado de horas de trabajo para los controladores y en vez de dejar claro como se computaban esas horas, quedó sometido a interpretación. Lo lógico, lo previsible, era que la empresa lo interpretara a su favor y los trabajadores al suyo. Y llegó el último mes del año y unos decían que no quedaban horas de trabajo y otros que ni siquiera habían empezado a trabajar, así que Aena llamó a su primo de Zumosol, Pepiño Blanco, más chulo que un ocho verde pistacho y le pide que resuelva. Blanco, iluminado por el espíritu de la sabiduría, decide sacar un decreto aclarando como se computan las horas que están sujetas a limitación. ¿Era tan difícil haberlo aclarado antes? ¿No se podía haber convocado al espíritu de la sabiduría el mismo día que se decretaron las limitaciones de horas? Eso hubiera sido hacer las cosas bien y hay gente que está genéticamente incapacitada para ello.

Papelones.

Menudo papelón hicieron algunos voceros.  No se puede ser más sectario que el ínclito Gaspar Zarrías ni más tahúr electoral que González Pons.

El primero, que no sé de donde ha salido, dio una lección magistral de manipulación informativa, además de desinformación geográfica, al confundir Lanzarote con Fuerteventura. Insinuó que el PP se había reunido de manera oculta y conspiradora con los controladores, cuando lo habían hecho con todos los grupos parlamentarios a excepción del PSOE, ignoro los motivos, de la reunión y de la excepción, pero si hubo conspiración fue en comandita.

El segundo, es cierto que comenzó dando el palo de rigor a los controladores, pero fue tan rápido y tan al principio, que aun no se habían sentado los periodistas y la mitad no se enteraron, de manera que lo que quedó registrado urbi et orbi fue la somanta de palos que le propinó al Gobierno. Me recordó aquello que dicen los italianos: Piove? Porco governo!

Nota al píe.

El portavoz de CIU en la comisión de fomento, el señor Pere Macías, tuvo una intervención en cnn+ de lo más sensata. Resumiendo vino a decir, que era intolerable la actitud de los controladores, que el gobierno tenía todo su apoyo para utilizar los recursos legales que le llevaran a resolver esta crisis y que una vez normalizada la situación se pedirían explicaciones y se exigirían responsabilidades. ¡Coño! Una vez leído, no parece tan difícil. Gracias señor Pere Macías por hacer lo que debe hacer. Una vez más, estos catalanes que tan poco quieren a España, ponen el toque de sensatez que tan necesario y bueno es para España. Gracias por no querernos.

Utilizar las condiciones de trabajo como argumento contra los controladores, además de injusto, suena a envidia. Cualquier colectivo intenta negociar las mejores condiciones laborales posibles, incluidas por supuesto las económicas y los controladores tienen las condiciones que han podido y han sabido negociar. El error habrá estado en la otra parte, que no ha sabido evitar que este colectivo tuviera esa capacidad de negociación (chantaje lo llaman muchos) tan poderosa. Si yo tuviera ese poder de negociación con mi jefe, les aseguro que no ganaría lo que gano, ni trabajaría lo que trabajo. Y usted tampoco.

¿A quién queremos engañar?

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