Entrevista a don Camilo José Cela


Una vez más y para mi cumpleaños, se me ha permitido entrevistar a un escritor ya desaparecido. La primera vez pude hacerlo cara a cara con Don Miguel de Cervantes, en esta ocasión se me permitió enviar un cuestionario con las preguntas a don Camilo José Cela y a vuelta de correo me llegaron las respuestas. No he añadido ni una sola palabra que no fuera escrita por don Camilo de su puño y letra.*

 EOM. Para el escritor ¿Es más importante la experiencia aventurera o la vida contemplativa?

CJC. Yo me pasé la vida luchando y mirando al mismo tiempo y no podría saber, aunque esforzase mi memoria hasta su límite, cuál de ambas empresas me ocupó más horas y me brindó más emoción o paz. Hay quien se pasa la vida luchando y hay quien espera la muerte mirando. Tan cierto es que al primero podría preguntársele “¿por qué luchas?”, como que del segundo podría inquirirse “¿qué miras?” y ninguna de ambas respuestas habría de valernos para nada puesto que casi siempre se lucha y se mira por ni mejor ni peor razón que por luchar y mirar. Las actitudes del hombre suelen ser gratuitas y no demasiado fundamentadas.

EOM. De no haber sido escritor ¿qué le gustaría haber sido?

CJC. El escritor es un hombre que fue hecho, probablemente, para pastor de cabras o para marinero de bergantín. Soplar aires ingenuos en una flauta o acariciar, como un dolor inmenso, el teclado de un viejo acordeón, son las lejanas metas que el escritor añora. Igual que el preso añora la libertad, o el enfermo la salud, o el buitre viejo las alas de la joven golondrina.

EOM. Estamos viviendo un auge editorial. En España se publican muchísimos libros al año. ¿Cree usted que se escribe bien actualmente?

CJC. Libro reciente ha habido donde en el lugar en que se quiso decir “almadiero” –de almadía-, se dijo “almadrabero” –de almadraba-, cosa que movería a risa si lo hubiera escrito un ingles o un alemán que llevasen un par de años en España; pero que resulta trágico en este caso, ya que quien tuvo la triste obstinación de decirlo fue un español, y de cierto prestigio literario. Y no es esto solo, no es únicamente el léxico lo torcido, lo adulterado.  La sintaxis es golpeada sin piedad por unos y por otros; la puntuación es algo de lo que no se hace maldito caso, y la ortografía es tan mal tratada, que el día menos pensado se nos acabará volviendo de espaldas y marchándose de una vez para siempre.

 EOM. ¿Está todo inventado en literatura?

CJC. En esto de la literatura, las cosas no son así como se suponen y todos o casi todos los caminos no llevan a ningún lado y se convierten, más pronto o más tarde, en un callejón sin salida, en un culo de saco con una víbora venenosa y un gato rabioso dentro y cerrándonos la salida. Lo digo porque, a fuerza de llevar años en el oficio, cada día que pasa estoy más convencido de que los escritores no hacemos más que dar palos de ciego: unas veces calcándonos a nosotros mismos, y otras huyendo de nosotros mismos como de la peste. La literatura es como un tubito de ensayo manejado por un químico ignorante, que mezcla productos y temperaturas y no se sabe si va a salir una pomada de color blanco para curar la sarna, o un explosivo de color verde o naranja o negro, para matar al prójimo. El caso es aprender un poco cada mañana y no empecinarse demasiado con la facilidad. Hay muy pocas cosas fáciles que merezcan la pena.

 EOM. En el mundo de los libros de lance, hay mucho de cuento en los precios, sobre todo cuando se habla de primeras ediciones, ediciones raras, etc. ¿Hay forma de saber el verdadero precio, que no valor, de un libro?

CJC. El mercado de los libros viejos es misterioso y no siempre se rige por la ley de la oferta y la demanda, anciana como el mismo mundo y las eternas reglas y usos del comercio; otras son las causas que también inciden sobre su precio, y querer estudiarlas con una mínima probabilidad de acertar es algo que por ahora no se ha conseguido sino de forma muy parcial y aproximada. Se sabe, sobre poco más o menos, el precio de las ediciones clásicas del Quijote, pongamos por caso, pero se ignora el del folleto perdido, o el del libro olvidado sin justicia, o el del discurso cuyos ejemplares se repartieron entre quienes no supieron guardarlos.

EOM. ¿Por qué la Fundación, Don Camilo?

CJC. A mí me duele leer en el periódico la frecuente noticia de que una biblioteca se desbarata o se pierde, suceso que entiendo como un atentado a la cultura; la prensa de hace unos días nos anuncia que salen a la venta los papeles y cartas y documentos relacionados con el único libro publicado en vida por Ludwing Wittgenstein, el filósofo del Tractatus Logicophilosophicus, y la biblioteca entera de Graham Greene, la completa y amplia colección de sus libros propios y ajenos, los de su autoría y los de su afición. Creo que este repetido y amargo suceso debe evitarse y pienso que no hay más fórmula de acierto ni mejor medio para que no acontezca, que el de crear en vida una fundación que se encargue de conservarlo todo sin esperar nada. Quisiera dejar claro que a nadie reprocho que venda lo que es suyo, aunque yo haya optado por regalar lo que también es mío, a cambio de que me sobreviva.”

EOM. Le achacan a usted constantemente que utiliza un lenguaje demasiado directo.

CJC. Si el ladrón es fino, en vez de caer en manos de la Guardia Civil va al psiquiatra, y a su acción, en lugar de llamarle robo, se le dice cleptomanía; el caso es no llamar a las cosas por su nombre, lo que -a lo que se va viendo- no es correcto y en cambio sí puede resultar, a veces, doloroso y amargo. A la gitana que, en una tienda, se guarda entre las sayas lo robado, se le dice mechera pero, si es señora, se la llama cleptómana. ¡Allá cada cual con su conciencia y con su español!

EOM. Pero ¿Son necesarios los tacos?

CJC. Yo he procurado escribir como se habla aunque, claro, no sé hasta que punto lo habré conseguido. A mí me cuelgan el sambenito de los tacos, pero injustamente. Por ejemplo, en la conversación no suelo decir tacos, y en todo caso creo que estoy por debajo de la media española, soy uno de los españoles menos mal hablados que hay. Sin embargo, en algunos libros, si creo que el personaje lo requiere tengo que hacérselos decir, claro, naturalmente. Porque los tacos tienen que estar en su sitio. Bueno, pues la gente se rasga las vestiduras. Ya se sabe, la farsa. Lo que es evidente es que esos que se escandalizan de ciertas palabras, usan esas mismas palabras en el casino. El español, con frecuencia, tiene una lengua para la familia y otra para el casino, y esto es una farsa, sí, la hipocresía en el uso del lenguaje. Cuando en televisión , hace muchos años, dije aquellas tres palabras famosas, lo único que hice fue responder a la pregunta que se me había formulado: <<¿Cuáles cree usted que son los tres tacos más utilizados?>> Y yo los dije. Si hubiera dicho <<cáspita>>, <<córcholis>>, y <<caramba>>, hubiera mentido. Dije las tres que me parecía que eran más frecuentes, que no hay por qué repetirlas ahora. Es un vocabulario que usa todo el mundo. Y es que no hay una lengua poética y una lengua no poética, y el taco, si está fuera de su sitio, es detonante.

EOM. Cambiemos de tema y pasemos a cuestiones políticas ¿Qué le parecen las revueltas que se están propalando por el norte de África?

CJC. No ignoro que no se debe luchar contra quienes niegan la libertad negándoles la libertad, ni tampoco pelear contra quienes hacen la guerra declarándoles la guerra, pero creo que deberíamos considerar muy serenamente si no sería preferible convenir entre todos el respeto a cuatro o cinco cosas que, una vez pactadas con decencia, deberían ser defendidas a ultranza y sin más límite que el respeto debido a lo pactado. Sería cosa de ir pensándolo porque es evidente que las fórmulas al uso no están dando demasiado buen resultado. El suponer que se puede acabar con el enemigo exterminándolo, mandándolo en bloque para el otro mundo, es, sobre crimen repugnante contra la Humanidad, muy ingenuo pecado de inmadurez política. Y esto, que lo están haciendo ahora gentes obnubiladas por los nacionalismos o el hambre, lo ensayaron antes los cultos alemanes. ¿Qué es lo que está pasando?”

 EOM. ¿Qué opinión le merece la llamada clase política?

CJC. A lo mejor, lo que pasa es que los gobernantes son unos perturbados a los que desbordan los acontecimientos, para ser político habría que demostrar dos cosas: que se puede vivir de algo que no sea el presupuesto y que se tiene un sistema nervioso a prueba de bomba; la corrupción y la desidia se mecen en las dos hamacas del desequilibrio psíquico y de la prisa por llegar a lo que jamás puede ser un fin, y eso es malo para todos. También convendría que los políticos, al pedir su voto a quienes pueden dárselo, ni se dejasen la piel en la carretera ni se gastasen un dinero que no tienen y que no sobra a nadie. ¿Por qué el Estado se gasta los cuartos en financiar campañas que en ningún caso son las mejores por ser más grandes? Yo creo que si las elecciones fuesen más baratas y menos agresivas, serían también más honestas y quizás más ciertas y verdaderas y convenientes para todos. Sería curioso hacer la prueba en España o en cualquier otro país y sacar las oportunas consecuencias. Lo peor de la política es que politiza todo cuanto toca, no importa si poco o mucho ni de que dimensiones y tamaños.

 EOM. ¿Qué le parecen esos intentos de los políticos de querer influir en el Diccionario?

CJC. Ni la etimología ni la lexicografía, o su hermana diacrónica la semántica – y menos aún su prima pobre la ortografía -, se mueven por razones más o menos tangencialmente políticas, sino por raros y muy sutiles y misteriosos condicionamientos humanos y científicos y quizá también y en cierto modo históricos. Decir y escribir Galiza por Galicia es válido, sin duda alguna, para la literatura, la añoranza, la idealización y el deleitoso y vicioso culto a la morriña, pero no para el eficaz juego político. A España, a estas alturas, ya no se atreverían a llamarle Hispania ni los más ternes patriotas españoles. Y sobre esto ya queda dicho todo cuanto tenía que decir. Ramón Llull, en su Llibre de mis proverbis, nos aconseja: “Car ço que saps no es tant como ço que no saps, no hages moltes paraules”, esto es: como lo que sabes no es tanto como lo que ignoras, no hables demasiado.

EOM. Para terminar ¿Algún deseo para este año que recién empieza?

CJC. Vivamos sin miedo y sin vanos alardes de valor; sin esperanza, pero también –como el cristiano- sin desesperar. Vivamos en este año que nace, como en el pasado la vivimos ya, la vida honesta y gris –también áurea y luminosa- del hombre que, día a día, trabaja sin importársele un bledo la farsa ambiente, sin dársele una higa las grotescas y tristísimas piruetas de los alharaquientos del toma y daca, del ¡viva mi dueño! y una prebenda, por amor de Dios, que tengo tres hijas chicas y por criar, y una en estado de merecer y aún por casar.

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* Todos los textos atribuidos en esta entrevista a don Camilo José Cela, han sido recogidos de la hemeroteca de la página web de la Fundación Cela www.fundacioncela.com

8 responses to this post.

  1. Posted by Ana on 5 octubre, 2012 at 11:43

    Amigo Miguel, sabes mi opinión sobre Don Camilo, pero hay que reconocer que es un genio.
    Un abrazo.

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    • Precisamente traje esta entrevista al primer plano del blog, a pesar de estar publicada hace año y medio, por un debate que tuve en la entrada anterior. A mí de don Camilo, el del premio, me interesa lo que escribe y más que las novelas, los artículos y relatos cortos. Luego si el personaje es más simpático o menos, me trae sin cuidado. Puse el ejemplo, simple, pero ilustrativo, de que viene a ser igual que si dijera que no me gustan las recetas de Arguiñano porque cuenta unos chistes muy malos.
      Un beso.

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  2. Pues me caía mal, me sigue cayendo mal, pero he de reconocer que en un par de asuntos coincido con él plenamente, el uso de los tacos, el empecinamiento de los políticos en meterse donde nadie les llama, por ejemplo.

    Saludos crack.

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  3. Querido Miguel (ves sigo las instrucciones)…tengo el gusto y el honor te traerte el Premio Truly Blog (como ya voy intuyendo….al Blog Sorprendente) y como me tienes sumisa, paso a explicarte lo siguiente, no incluye obligación alguna, pero con esto de que “Miguel escribes excelente”, Migel te ha quedado buenísimo” mira que trae una encuesta, y así nos vamos conociendo mejor, solo si quieres, “Miguel que bien te ha quedado” …”Miguel felicitaciones por el premio!” je je….
    Ya fuera de bromas, te traigo el premio un gusto compartirlo, felicidades Miguel, un fuerte abrazo

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    • Pues nada, muchas gracias. Seguiremos coleccionando premios. Y por supuesto, trataré de seguir sorprendiéndote para meritar el premio.
      Un abrazo.

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