Doña Críspula Rojo


Doña Críspula Rojo nació histriónica, creció peripatética y maduró en invernadero. O tal vez nació en invernadero, creció histriónica y maduró en peripatética.

– ¿No lo tiene usted claro?

– Pues no, la verdad. Decir otra cosa sería mentirle.

Lo realmente importante es, que al día de hoy, gobierna con provecho las tres virtudes, o los tres vicios, que en esto, como en casi todo, hay opiniones.

Doña Críspula Rojo, además, maneja con soltura e incluso con fluidez, rayana en el virtuosismo, tres temas principales, a saber: su vida real, su vida deseada y su vida imaginada. Eso sí, con la misma fluidez que los conoce, los mezcla y remezcla hasta convertir los tres temas en uno sólo: su vida.

– ¿Acaso insinúa usted que no distingue lo real de lo imaginario?

– Yo no insinúo nada. Me limito a retratar lo que capta el objetivo.

Doña Críspula Rojo, aprovecha con soltura cualquier inicio de conversación para hablar de su tema favorito. Ella misma. Por ejemplo: – Buenos días Doña Críspula. – Buenos días señor, en un día como hoy, conocí yo a mi primer novio que por cierto… – Y paro aquí el ejemplo, pues no se trata de darle la vez a Doña Críspula, sino de hacer yo su retrato.

– Me da la impresión que usted pretende hacer su caricatura más que su retrato.

– La opinión de usted nadie se la ha pedido. El encargo me lo han hecho a mí y es mi cámara la que retrata. Usted a mirar y a callar.

Doña Críspula Rojo, siguiendo con la obsesión del número tres, tiene tres novios, ha tenido tres amigas y conserva tres deseos. Los novios, los tiene de manera alterna y simultánea. Las amigas las tuvo de a una y de a una las perdió. Y en cuanto a los deseos: multiplicar los novios, por tres, claro está; recuperar a las amigas, a las tres, ni que decir tiene; y conservar sus tres vidas, entremezcladas, que duda cabe.

– Pues no me parece mal proyecto vital ¿qué quiera que le diga?

– Pues sinceramente, no quiero que me diga nada y se me da un ardite el que a usted le parzca buen o mal proyecto vital.

– Qué arisco se está poniendo usted con los años. Termine el retrato por favor.

– ¡No me da la gana!

– ¡Jesús, qué genio!

2 responses to this post.

  1. Posted by Ana on 5 mayo, 2011 at 12:28

    Amigo Miguel,
    Este escrito es tuyo, pero muy muy tuyo… Y me lo he pasado bien leyéndote.
    Verdaderamente, cuando he empezado a leer, me ha recordado a alguien y como eres tan suspicaz, quizás estés pensando en la misma persona que yo… Ja, ja, ja.
    Te felicito por estas publicaciones.
    Un beso.

    Responder

    • Amiga Ana:
      Me alegro que te haya gustado esta entrada.
      En cuanto a quien te recuerda, es curioso que cada persona que lee mis retratos cree reconocer o, a veces, reconocerse en ellos, siendo raras las ocasiones en que la suposición se acerca medianamente a la realidad, lo cual me indica que quizás retrate a personajes tipos, o quizás no se enfocar adecuadamente el objetivo. Pero el caso es que nos lo pasamos bien, yo escribiendo y ustedes leyendo. ¿Qué más se puede pedir?
      Un beso.

      Responder

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