Los barcos se pierden en tierra


Los barcos se pierden en tierra0001 A pesar de los “apesares” que diría una amiga mía. A pesar, decía, de llevar viviendo casi cuarenta años en una isla, no es precisamente el mar mi pasión. El haber nacido tierra adentro, debe de pesar más en mis gustos que vivir rodeado de mar por todas partes. No obstante lo dicho, los relatos que tienen que ver con el mar si forman parte de mis lecturas predilectas. Patrick O’Brian y sus novelas de la Armada Británica a la cabeza.

Como además, Arturo Pérez-Reverte también forma parte de la nómina de escritores a los que le leo hasta la palma de la mano, pues encontrarme con que se ha editado un libro con los artículos que el académico ha escrito con el mar de fondo, es decir, poniendo de fondo el mar, no refiriéndose al oleaje descrito con ese nombre, ni a su sentido metafórico, aunque también, decía que encontrarme con este libro, viene a ser como ponerle tres cirsas con su musiquita en una tragaperras a un ludópata. Nada más enterarme de su publicación, negocié con mi hija los servicios de taxista necesarios para que me financiera su lectura y pasó a formar parte de mi biblioteca.

La recopilación de artículos está muy bien hecha, a mi entender, pues recoge textos sobre personajes, libros, escritores, situaciones vividas por el autor, historias pasadas, presentes y en definitiva, casi una centena de artículos, amenos, variados, tiernos, duros, aleccionadores, de colmillo retorcido y de redención humana, todos con el denominador común del mar, los marinos y sus barcos. Aquí se encuentra al Pérez-Reverte total, el cabrón, el erudito, el romántico, el misántropo, el lector voraz, el marino, el reportero y en definitiva, el que a los revertianos nos hace vibrar con sus artículos.

Decir que recomiendo su lectura es una obviedad. Incluso para los que conocemos ya estos artículos, por haberlos leído en la revista XL Semanal, donde se ha publicado la inmensa mayoría de ellos, su relectura, agrupada de esta forma, es una nueva manera de disfrutar de algo, no por conocido, menos estimulante.

2 responses to this post.

  1. Igual reconsideras eso de leer hasta la palma de la mano de Arturo Pérez-Reverte al ver las cosas desde otro punto de vista. Echa un vistazo al número de 20 de diciembre de 2011 de http://lanovelaantihistorica.wordpress.com

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    • Después de leer la entrada que me recomiendas, sigo pensando igual. Al Reverte le leo hasta la palma de la mano. No tengo los conocimientos históricos necesarios para saber si la España del XVII es la que pinta Alatriste, o la que parece pintar la entrada que me recomiendas. No leo al Reverte para aprender historia. Lo leo para disfrutar de lo que, para mí, es buena literatura. Ya se sabe que eso es subjetivo, como toda actividad artística, pero a mí me gusta la literatura del Reverte. No sus conocimientos de historia, que ignoro si son buenos o malos, no su filosofía de vida, que es suya y que le aproveche, pero sí su manera de escribir. Las historias que cuenta y como las cuenta. No pienso gastar ni un minuto en defender a la persona, porque ni la conozco ni tengo ningún interés mitómano en conocerla. Pero que siga escribiendo, Alatriste incluido.
      Gracias por pasarte por aquí y molestarte en dejar un comentario.
      Un saludo.

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