Entrevistas, entrevistados y entrevistadores


Hubo en tiempo ¿quién lo diría? en que la entrevista era un género televisivo de primer nivel. El maestro Joaquín Soler Serrano sería el paradigma de lo que digo, aunque no el único. Se buscaba en cada momento a la persona destacada por su valía, fuera ésta artística, científica, política o social y mediante una serie de preguntas y repreguntas, se daba a conocer su pensamiento, sus proyectos, sus anhelos, sus logros, etc., etc., etc. En definitiva nos acercaba el personaje al gran público, de manera que cuando la entrevista terminaba, sabíamos algo más de su vida y de su obra.

Hoy en día, en televisión y por regla general, la entrevista ha pasado a ser un subgénero del humorismo, cuando no un auténtico monumento al ridículo.

Los entrevistadores, en su gran mayoría se dedican a demostrarnos su gran ingenio con preguntas absurdas, chistes más o menos fáciles y provocando situaciones grotescas, en las que pretenden quedar muy por encima del entrevistado. Esto, que en la dosis adecuada tiene su gracia e incluso su justificación, cuando se convierte en el pan nuestro de cada día, es denigrante para el entrevistado e insultante para el espectador. Claro, que aquí puede radicar el problema.

¿A quién y por qué se entrevista hoy en día?

Por lo general, las entrevistas suelen ser promocionales, o bien para promocionar el entrevistado un libro, un disco, una película, etc., o bien de autopromoción de la cadena de su propia programación. Y los personajes a entrevistar cuando no tienen una carrera consolidada, o simplemente su carrera es ser personajes televisivos, pues tragan con lo intragable y dan el nivel Maribel que nos podemos imaginar. De esta manera, hacen bueno el dicho aquel: que hablen de uno aunque sea mal, y que alguien con mucha mala leche pero con buen tino, sustituyo por: que hablen de uno aunque sea bien. Mucho más acorde con los tiempos modernos.

Aunque, una vez dicho lo anterior, pienso que tanto en radio como en prensa, las entrevistas también son en su mayoría promocionales, y aunque tampoco sirven para darnos a conocer la vida y obra de personajes de gran relieve, al menos los entrevistadores si son respetuosos con el entrevistado y los oyentes o lectores, y se limitan a vendernos el producto de una manera casi digna.

Por lo visto, la televisión se ha convertido en un defectuoso rey Midas, que todo lo que toca, lo convierte en mierda.

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