Dos príncipes en sonetos


Un retrato me manda hacer Santana,

que a la postre, de esto es la inductora.

Pero claro, no le gusta si no aflora

en el retrato, la parte chabacana.

 

Y yo, que en esto, no me llamo Andana,

a hacerle el gusto me dispongo ahora,

pero dudo, entre Perico e Isidora,

para arrear tan de buena mañana.

 

Posiblemente, necesite otros catorce

Para hacer este retrato por encargo.

No me basta un soneto, se conoce,

 

y necesito dos, porque distraigo,

para evitar suspicacias y roces,

pues tengo que vivir. ¡Háganse cargo!

 

Érase una princesa blanca y rubia,

de aspecto grácil y no mala figura,

ojos brillantes con tintes de dulzura.

No sé si dije que era Princesa Nubia.

 

Érase un príncipe apuesto y gallardo,

con buena planta y aire muy gentil,

nariz romana y los sus ojos, añil.

No sé si dije que era príncipe y bardo.

 

Cualquiera que los viera bien pensara,

Que estaba para la una el otro hecho.

Pero la perfección se mudó en tara,

 

no es bueno tener dos pies derechos.

Y termino este terceto por la cara,

pues con esto, ya está el retrato hecho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: