Pequeñas incongruencias, que animan el cotarro


– A mí, lo que piense fulanito de mí, me importa un pepino. Como comprenderás, a mis años, si algo puedo hacer es elegir lo que me importa y lo que no, y desde luego la opinión de ése, me la trae al pairo. ¿Qué fue lo que te dijo de mí?

– Me dijo que …

– ¿Y tú no le explicaste porque actué así?

– Sí claro, le dije que …

– ¿Y aun así siguió opinando igual? No me lo puedo creer. ¿Qué se habrá creído ese estúpido? Cuando lo vea le voy a decir tres verdades.

– Es que…

– No si ya te digo, lo que opine me importa bien poco.

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– Desde luego, si no es capaz de entender lo que le digo, no pienso gastar ni un minuto en tratar de explicárselo. Porque está bien claro; lo que le quiero decir es que bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla…

Después de quince minutos de bla, bla, bla…

Así que no pienso gastar ni un sólo minuto en explicárselo, porque está bastante clarito que bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla… qué mi tiempo es muy valioso para gastarlo en tonterías.

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– ¿Qué tengo que pagar las bolsas? Vamos hombre ¡hasta ahí podíamos llegar!

– Lo siento señor, pero hace ya bastante tiempo que se cobran las bolsas, además, el establecimiento está lleno de carteles que lo advierten.

– Pero vamos, que venga uno a hacer la compra aquí, con todas las tiendas que hay, y encima pretendan cobrarle las bolsas. ¡Pues no pienso pagarlas!

– Señor, a menos que piense llevarse las cosas en las manos y en los bolsillos, tendrá que abonar las bolsas.

– ¡Y encima con publicidad suya! Por ahí si que no paso, yo no voy a pagar para hacerles publicidad, eso no puede ser legal.

Y enfadado al límite se quitó las gafas, en cuyas patillas se podía ver, en un tamaño superior a los propios cristales, una D&G, intentó guardarlas en el bolsillo del polo, bolsillo que tenía cosido un conocido cocodrilo y como no le cabían bien, terminó guardándolas en el bolso de mano con una L dentro de una V.

Precio de las gafas: In… calculable.

Precio del polo: In… soportable.

Precio del bolso: In… sufrible.

Precio de las bolsas del supermercado: Ín… fimo (2 céntimos).

Como dijo el gran filósofo de Ubrique: en dos palabras, im    presionante.

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