Lo espontáneo, las buenas maneras y la precisión.


 

Algún día y por quien corresponda, se deberá tributar un homenaje de admiración a las buenas maneras. Debido al auge de lo llamado espontáneo,  auténtico, natural, las buenas maneras han adquirido un tinte de hipocresía nada justo, casi diría que torticero. Sobretodo porque lo espontáneo, lo auténtico, lo natural, no está reñido con lo educado, lo cortés, lo respetuoso. Vamos, el viejo refrán aquel de que lo cortés no quita lo valiente.

A riesgo de parecer un abuelo carpetovetónico, me parece a mí que las nuevas generaciones confunden el culo con las témporas en el trato con los demás, llegando incluso a justificar su falta de cortesía como sano indicio de una educación sin prejuicios. Por ejemplo: no ceden el asiento a una señora, porque eso, sería una actitud machista. Item más, no ceden el paso en la acera a los ancianos, porque ésta, sería una actitud “gerontofóbica”. Lo espontáneo, lo auténtico, lo natural, es que el primero que llegue se siente y el que no quiera ir de pie que coja la siguiente guagua. Eso sí, lo espontáneo, lo auténtico, lo natural, sólo se demuestra en lo zafio, lo soez, lo maleducado. Todo lo demás, son corsés que oprimen el natural discurrir de la vida.

En mi opinión, de abuelo carpetovetónico, cuando se ve a los demás como semejantes, como personas al menos tan importantes como uno mismo, lo espontáneo, es ceder el asiento, lo natural es conceder la parte interior de la acera al que se nos cruza, lo auténtico es pedir permiso para entrar en un recinto ocupado por otra persona, sobre todo si ese recinto es su casa, su despacho etc., lo lógico, es responder los buenos días, con otros buenos días claros, diáfanos, sonrientes, aunque la persona que nos los ha dado no sea nuestra mejor amiga, incluso si es enemiga. Y esto no es hipocresía, son normas de comportamiento que hacen mas agradable el día a día y que no cuestan, ni tiempo, ni dinero.

Hipocresía es, reír las gracias al jefe, aunque maldita la gracia que tenga. Hipocresía es, alabar el vestido a la mujer del jefe y por detrás decir que la viste su peor enemigo. Hipocresía es, por ir terminando, todo aquello que disfrazamos de buenas maneras y que no son mas que adulaciones serviles por intereses económicos, sociales o de cualquier otra índole.

¡Viva la espontaneidad, la naturalidad, la autenticidad! Pero vestidas con el glamuroso traje de la buena crianza.

Dicho todo lo dicho anteriormente, las buenas maneras obligan a llamar a las cosas por su nombre y no utilizar subterfugios, eufemismos o disimulos que puedan confundir.

Al zangolotino aquél, que le reía las gracias al jefe mientras se estiraba en el suelo cuan largo era, para servir de alfombra; por muy fino que quede, no se le puede llamar escatófago o coprófago. Ni siquiera en nombre de las buenas maneras, hay que llamarle “comemierda”. Las buenas maneras obligan a no dejar dudas sobre lo que se dice. Si esto se puede decir de forma amable y elegante, pues se dice, pero si no se puede, hay que decir las cosas con la contundencia debida, para que nadie se llame a engaño. Si hay que llamar a alguien “comemierda”, se le llama. Un escatófago o coprófago es otra cosa. Que da mucho asco, pero otra cosa. Un escatófago es un señor que literalmente come excrementos, pero no un “comemierda”. No sé si ha quedado claro.

Pongamos otro ejemplo. El clásico “hijo de puta”, que nada tiene que ver con la profesión de la madre. No se le puede llamar en aras de las buenas maneras pongamos por caso: vástago de meretriz. No, no se puede. No sería exacto y por lo tanto, atentaría contra las buenas maneras, que ya hemos dicho que obligan a decir las cosas de forma amable pero inequívoca. Y estarán ustedes conmigo en que no hay otra forma de llamar al “hijo de puta”, aunque haya nacido en un laboratorio. Los hijos de las prostitutas son otra cosa. Nada que ver. Ni de lejos.

Se me ocurren varios ejemplos más, pero no aportarían nada nuevo a lo ya explicado y resultarían redundantes.

Lo dicho, hay que mantener las buenas maneras y decir las cosas con sinceridad, pero de la mejor forma posible. Ahora bien; si por endulzar las formas, se puede caer en la imprecisión, llamemos a las cosas por su nombre. Si no podemos ser elegantes, tampoco resultemos confusos.

20 responses to this post.

  1. Esta entrada la escribí hace tres años y dividida en dos. Me parece que, no sólo sigue vigente hoy día, sino que además cada vez la cosa va a peor. O yo me hago más viejo cascarrabias, que todo puede ser.

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  2. Es posible que ambos nos estemos haciendo más viejos cascarrabias, pero suscribo punto por punto lo que dices. Me resulta de lo más desagradable entrar en el baño a vapor o la sauna, decir “hola” al respetable, y escuchar el sonido del silencio por respuesta (o el del vapor saliendo, si es el baño turco). Si no fuera porque siempre voy a este sitio después de haber hecho previamente una hora de pesas y, la verdad, me siento muy cansado, creo que podría pasar allí algo digno de un buen relato.
    Un abrazo, Miguel.

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    • Tú no desaproveches para decir que te cuidas y tal. Siempre pensando en lo único. Chicas no oscreais nada. Es un adefesio, calvo, barrigón y lleno de verrugas.
      Pero de todas formas, entra un día descansado, a ver que relato sale.
      Un abrazo.

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  3. Entonces estamos de acuerdo, siempre he pensado que la educación en nada está reñida con utilizar en los momentos apropiados palabras “malsonantes” y entrecomillo.
    La educación precisamente estriba en saber cuándo es apropiado utilizarlas y cuándo no, una persona que no sepa hablar sin utilizarlas es un maleducado, porque en muchas ocasiones no son adecuadas, sin embargo cuándo el momento es propicio se dicen las que haga falta.

    El usted es muy importante no perderlo, personalmente no me gusta que me llamen de usted, será que me siento jovencita todavía, pero no soporto escuchar a niñatos hablando de tú a personas que no conocen de nada y que les triplican la edad.

    Para los buenos días reconozco que soy un tanto especial, nunca saludo por sistema al entrar a un lugar, me parece absurdo, mis buenos días son personales, y eso sí, siempre con una sonrisa, para saludar con cara de perro paso.

    Buen tema Miguel, da para mucho. Un besito

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    • Arrimando el ascua a tu sardina. Como te gustan los tacos, pues seleccionas del escrito la parte que te interesa.
      En cuanto a los buenos días, no pasa nada por darlos de manera general al entrar en un sitio y luego lo personalizas con quien y como quieras.
      Un beso de tu rendido admirador, que lo es, Juan.

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  4. Entre abuelos carpetovetónicos debe andar el juego, porque estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Hay quien quiere convertir en virtud su mala educación, denominándola sinceridad. Lo mismo que hay marujas con delirios feministas que consideran que les cedas el paso o el asiento como gestos machistas. Pero nosotros a lo nuestro, que todavía sigue habiendo muchas más mujeres que saben apreciar esos detalles.

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    • Supongo que es un poco lo qye hayas mamado. A mí me educaron así y te aseguro que no veo nada artificial ni mucho menos hipócrita en ser educado y amable.
      Un saludo, compañero.

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  5. Posted by Ana S. on 31 agosto, 2012 at 11:38

    Como siempre… Totalmente de acuerdo.

    Cuanto dices, se ve a diario en el metro, autobús, vestuario del Gimnasio, por la calle… Etc., etc., etc., aunque opino que lo bueno abunda, pero lo malo se hace notar aunque sea una minoría.

    Creo que las buenas maneras también se ve en la escritura y no me refiero a escribir BIEN en el sentido de tener facilidad para escribir (como tu), sino a la gramática. Leemos palabras que hacen daño a la vista, pero… Todo ha cambiado amigo y lo único que nos queda, es predicar con el ejemplo aunque nos miren mal y nos llamen de todo. A mi personalmente me importa un rábano, seguiré practicando LAS BUENAS MANERAS.

    Gracias, un abrazo y una sonrisa.

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    • Ese como siempre, tú y yo sabemos que es una exageración.
      Y no, no ha cambiado todo. Muchas cosas cambian y la mayoría para bien. Algunas para mal. Pero en nuestras manos está el que ese mal cambio no sea definitivo.
      Un beso.

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  6. Pues sí, todo lo que comentas es cierto, es algo llamado educación quizás, pero creo que la batalla no está perdida, aun se ve gente levantándose para cederle el asiento a un anciano.

    Es más, yo cuando voy en coche, llego a un paso de cebra, y si hay una chica esperando le cedo el paso, para verle el culo cierto, pero se lo cedo, claro, si es un tio no, porque se supone que no tiene prisa, si la tuviera iría en coche y no andando.

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    • A ver. Lo de dar paso a las chicas para mirarle el culo, sólo denota buena educación cuando no se hacen distingos entre culo prieto o culo caído. En otro caso, es puro rijo.
      Lo que me extraña mucho es que todos, a excepción de Inma, os habeis quedado con la primera parte de la entrada y habeis sobrevolado pulcrametne por la segunda. Me habeis decepcionado.
      Un abrazo crack.

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  7. Hacía años que no oía lo de comemierda jajajajaja.
    Creo que tienes razón, pero es que no es tán sencillo.
    Corres el riesgo de caer en chabacanería a la que te descuidas. Definir de manera acertada a una persona ó una situación es más complicado de lo que parece. Porque “hijo de puta” según en que contexto es un acierto ó una bordez ó lo que es peor, el típico recurso del que no llega a más.
    Más que buenas formas, las llamaría formas acertadas y eso es muy difícil.
    Cela era un genio para esas cosas.
    Con respecto a la educación, me uno a Dessjuest. Si en un paso de cebra hay un tío bueno, paro a ver como se mueve, a la señora mayor para qué, si no tiene prisa, que va hacer en casa, mejor que pasee. 😛
    Besazo

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    • Yo creo que sí que es fácil. Se trata de respetar al otro. Si lo respetas, le puedes mirar el culo y se siente agradecido. Si lo respetas y es un comemierda, se lo dices. Puede que no te lo agradezca, pero no le cabrá la menor duda de tu opinión al respecto. Lo demás son ganas de dar vueltas y no llegar a ningún sitio.
      Mi maestro, don Camilo, el del premio, está detrás de gran parte de mis entradas. Ya me gustaría que diera un paso al frente, pero el discipulo da para lo que da.
      Gracias y un besazo para ti.

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