Una pequeña muerte


 

La lapa se empezó a sentir inquieta. Nerviosa. Notaba que algo estaba cambiando en el mar. Era otro olor, otro ruido. Llevaba tiempo que aunque todo parecía en calma, algo pasaba, aunque quizá lejos aun. Pero le llegaba. Le hacía permanecer expectante. Ahora sí, ahora, lo que quiera que fuese, se estaba acercando. Notó como la ola iba rompiendo cada vez más cerca. Primero en los dos pequeños montículos que anticipaban la pequeña playa. Luego en la propia playa. Así estuvo un rato. La ola cada vez se acercaba un poco más. Luego volvía a alejarse. Una y otra vez, sin solución de continuidad. De pronto, la cresta fue a chocar justo contra ella. Fue una sensación de ambivalencia. Por un lado el pequeño susto por lo inesperado y por otro, una agradable sensación de humedad que buena falta le hacía. Volvió a romper otra vez justo encima. Y otra más. Hasta siete veces seguidas. Cuando ya estaba a punto de dejarse ir, sintió que el agua volvía a lamer la playa. Luego la sintió romper contra la oquedad que había justo encima de ella y al resbalar, volvía esa inquietante y agradable humedad. De repente, la ola volvió a golpearla directamente, y otra vez, y otra. Estaba a punto de dejarse ir cuando notó que de nuevo se retiraba hacia la playa y hacia los dos  montículos. Sintió que la ola se demoraba. Esperó nerviosa que volviera a golpearla. Temiendo e implorando. Incluso pareció hincharse desafiante cuando notó a la ola golpear en la oquedad y al retirarse pasar por encima de ella. Y cuando más hinchada estaba ¡zas! la ola en todo lo alto. Una, dos, tres… perdió la cuenta de las veces que la ola le golpeó directamente. Hasta que, ya sin fuerzas, supo que era el final. Intentó resistir sabiéndose perdida de antemano y por fin, en un último golpeo, ni siquiera el más intenso, se dejo arrastrar.

Y se fue, se fue, se fue…

32 responses to this post.

  1. ¡¡¡Dios, que angustia!!! Es la primera vez que me siento lapa y no ha sido nada agradable. 😀
    Super original.
    Besazo

    Responder

  2. Yo tengo una segunda lectura, que es lo que sentía o me provocaba la lectura, pero vaya, supongo que después de mi entrada debo haber quedado un poco tocada por el tema, porque a mí todo me sonaba a sexo, sexo, sexo

    Responder

  3. Por una vez no nos sentiremos responsables los humanos, porque yo me estaba temiendo la llegada del chapapote.
    Un abrazo.

    Responder

  4. Ya me he aplicado yo también lo de la segunda lectura. 😀

    Responder

  5. Pues yo al leer tu entrada solo he pensado en lo unico 😉
    Muy buena, compañero.
    Un abrazo dominical que, aquí, equivalen a los de los lunes.

    Responder

  6. Esos dos montículos no tenían secreto. Doy la razón a Inma y a Adwoa: olía a eso.

    Quod erat demostrandum, ¿no, jefe? Un abrazo.

    Responder

  7. Pues yo estoy muy espesita y en estas que leyendo pensaba…. ¿una lapa? ¿sería capaz una ola de arrancarla de las rocas? Bueno….. poético, sin más.
    Pero justo al lado de “12 comentarios” he visto en las etiquetas: orgasmo….. Como???
    Tú lo has dicho, una segunda lectura y sí……. me fuí, me fuí, me fuí….. metafóricamente eh?? que llevo ya unos cuantos comentarios guarrindongos en casa de Inma y de Dess y menuda imagen me estoy forjando! (del porvenir ya ni hablamos….).

    Por cierto, ¿que sabéis donde está el punto G? permíteme que me ría….ge, ge, ge y ge.

    Besos

    Responder

    • A ver. Lo del punto G es una pregunta trampa. O reconozco que no lo sé y quedo como quedo, o te lo explico y tú, que no lo sabías, lo descubres. No hija, no. Mi doctorado en espeleología me ha costado como para ahora, ir y cascarlo. Vas a tener que seguir investigando. Y sí, Inma y Dess, y no necesariamente en ese orden, sacan lo mejor de nosotros.
      Besos.

      Responder

      • Mira que si hubiese alguien que me lo explicase y explicase y explicase, yo le diría que no le entiendo, que no le entiendo y que no le entiendo…
        Ainsss, con lo que cuesta encontrar un doctor en espeleología….. 🙂

        Más besos

        Responder

  8. Me gustó tu relato, oía las olas ir y venir a medida que iba leyendo, al final, el mar la tragó. Luego, el salado gusto del orgasmo, invadió los sentidos “sexapitos” la inventé recién a esa palabras, se abrieron al leer los comentario. hay un mar de suposiciones…me hundooo. Saludos. Puertoarial

    Responder

  9. Pues yo debo de ser un enfermo, porque a mi me ha sonado a folleteo 😀 😀

    Qué grande jefe.

    Responder

    • Pues mira que mientras lo escribía pensé: El Dess es el único que va a saber encontrarle el sentido marinero. Un hombre del norte, que se ha enfrentado numerosas veces a ese Catábrico salvaje, va a saber de que estoy hablando. Y me alegro de no haberme equivocado.
      Un abrazo, crack.

      Responder

  10. Yo he necesitado la segunda lectura, será que soy un poco ingenuo.
    Muy bueno, un saludo.

    Responder

    • Lo de la segunda lectura, es algo que me he inventado para que algunas mentes calenturientas que suelen pacer estos pastos, tuvieran su ración diaria. Es que si no me medran, los pobrecitos.
      Tú quédate con la ingenua, digo primera, lectura.
      Un saludo.

      Responder

  11. Pensaba que todo el francés que había estudiado en el instituto se me había olvidado, pero ahora veo que no. Ese título me sonaba, me sonaba…
    Tremendo , Miguel. Una metáfora fabulosa.

    Responder

    • ¡Qué suerte! A mí, lo más picante que me enseñaron fue aquello de: “Mademoiselle vous êtes très jolie”. Ya para el resto, como siempre a mano, es decir, a bofetones.
      Un abrazo.

      Responder

  12. Me ha recordado, este relato, a mí mismo.
    O al menos, a lo que soy al día de hoy.
    Y no podría decir más… sino que aguanto el embite de las olas.
    Un sincero abrazo, amigo. Porque sabes darle a lo insustancial la importancia que tiene.

    Responder

    • Amigo Jesús, no sé si has hecho la segunda lectura. Si ha sido así, eso de que te he recordado a ti mismo no sé como interpretarlo. ¿Vocación de clítoris quizás? Jajaja.
      Si solo hablas de una primera lectura, espero que alguna vez te dejes lelvar por la ola, al fin y al cabo, la lapa debe tener recursos para emerger de nuevo.
      Un abrazo amigo.

      Responder

  13. Vacaciones soñadas o un sueño de vacaciones? A media lectura estaba ya por preguntarte el nombre del hotel para sentir la misma magia! Claro que para magia la soñada por tu dama jejejeje.
    Muy bueno, besos infernales!

    Responder

    • Supongo que apuntaste mal y el comentario le fue a dar a la lapa en vez de entrar por el hotel de lujo, al que no le pongo nombre para no romper el hechizo ¿de luna? 😉
      Ahora que para magia: Nieves en el infierno y sin derretirse.
      Besos de vuelta, pero otros, los tuyos me los quedo para calentarme en invierno.

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: