San Cucufato (reescritura)


  • San Cucufato. (Festividad el 25 de julio)

Nació en la provincia romana de Cartago. Anduvo este buen señor predicando en la Península Ibérica, allá por los años trescientos y pocos de nuestra era, que para quien no lo sepa, es la cristiana. Predicó en Cataluña y no debió hacerlo mal, pues los catalanes piadosos, dieron en llamarlo Cugat, que se mire como se mire, es nombre mas llevadero.

Con el buen propósito de convertirlo en santo, el Imperio romano lo condenó al martirio, hecho este, a mas de cruel, totalmente innecesario, pues con semejante nombre, el cielo lo había ganado desde el bautizo y el derecho a sentarse a la diestra mano del Padre, lo ganó durante su edad escolar, pues no debieron ser pocas las chanzas, puyas y soplamocos de sus compañeros de aula. Que los niños serán niños, pero gastan una mala leche para estas cosas de los nombres y otras cargas infantiles, que a veces Herodes se hace simpático.

Se cuenta que el primer intento de martirizarlo, consistió en abrirle el vientre y echar fuera tripas y mondongos, mas no debió ser de su agrado lo que vio, pues ni corto ni perezoso, volvió a echar dentro los menudillos y se cosió el vientre con un cordón. Otra cosa no, pero apañadete si era el predicador, creo que no le quedó ni cicatriz.

Más tarde, el emperador Galerio (que no fue santo, por no ser cristiano, porque el nombre también se las traía), lo mandó quemar en la hoguera, pero este sacrificio no debió ser agradable a los ojos de Dios y mientras el verdugo romano encendía la pira por un lado, un soplo divino lo apagaba por el otro, que al fin y al cabo, el soplo divino siempre sirvió para insuflar vida y no para quitarla.

En otra ocasión, lo encerraron en una mazmorra, con la sana intención de dejarlo morir de hambre y miseria, pero como se aburría mucho, se dedicó a predicar a sus carceleros y éstos, para nos eguir oyéndolo, se convirtieron al cristianismo.

Aburrido el hombre de tantas historias, tuvo un aparte con Dios su Señor, la leyenda no dice si Dios Padre, Dios Hijo o Dios Espíritu Santo, con lo que habrá qeu deducir que fue la SAntísima Trinidad en pleno, pero vino a decirle poco mas o menos así: – Mira Dios, te agradezco mucho que cada vez que los romanos intentan mandarme contigo, tú se lo impidas. Además, sé que no lo haces para ahorrarte mi presencia a tu lado, sino por evitar que se carguen a un fiel siervo. Pero lo cierto es, que entre intento de darme matarile por parte romana y milagro por tu parte para salvarme, yo recibo la del pulpo, y aunque es cierto que mi vocación por el martirio es grande, la propia frase lo dice, por el martirio en singular, no por los martirios en plural. Así que ¡por favor! en el próximo intento romano por enviarme a tu lado, recíbeme, si no con júbilo, al menos con cierta alegría, pero sobre todo, ¡recíbeme! aunque sea con indiferencia. Y así fue como en el siguiente intento de darle muerte por parte de los romanos, Dios nuestro Señor, en su infinita misericordia, permitió que Cucufato fuera degollado.

No sé si por motivo de haber buscado el martirio de forma tan pertinaz y haberlo, ¡al fin! conseguido, le fue concedida la gracia de encontrar los objetos perdidos. Eso sí, fiel a su vocación por el martirio, el método para que nos devuelva lo perdido, tiene su miga. Ha de procederse de modo mas o menos como se cuenta a continuación: Se coge un retal de tela y se le hace un nudo y se guarda. Luego se dice algo de este tenor: “San Cucufato, los cojones te ato, si no me devuelves (lo que se haya perdido)…, no te los desato” Y de este modo y manera, muy del agrado de San Cucufato a lo que se ve, se recupera lo perdido. Eso sí, una vez recuperado lo perdido, hay que proceder a deshacer el nudo, que los cojones del santo han de quedar libres para otra petición.

Y por una vez y sin que sirva de precedente, voy a plagiar a Querido Dess y voy a ponerle una banda sonora a esta entrada:

http://www.youtube.com/watch?v=JR69vm_16Bc

22 responses to this post.

  1. Siempre me ha hecho gracia este nombre y la manera que tienen muchas personas de pedirle que aparezcan los objetos perdidos. Me imagino al pobre con los cojoncillos atados constantemente y sólo por no soportar el dolor, es normal que haga que aparezcan. Aunque bien mirado, acostumbrado como está a soportar martirios,quizás no le importe mucho… saludos
    Ana

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  2. Siempre había creído que no existía. en más de una ocasión lo pregunté y siempre me dijeron que ese santo no existía, que era una leyenda.
    Ahora, no me extraña que encuentre las cosas… jajajajja
    Besazo

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  3. Posted by Marga on 22 octubre, 2012 at 11:49

    Me he partido de risa. No sabía lo del nudo ni nada de nada, aquí le decimos “cucufato/a” a alguien que se pasa la vida en la misa, con las hermanas en el Rosario y en la parroquia. Mira tu por donde, debe ser por la vocación al martirio que otra explicación no le veo. Buenísimo como siempre isleño. Besote.

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  4. Vaya, una pena que aquí no pueda ver el video 😀

    Yo desde luego ahora le encuentro mucha más lógica a lo de los nudos para recuperar la memoria, divertida la historia del Cucufato, a mí me sonaba el nombre a trufas o algo así, un fruto seco vamos.

    Abrazos mozo.

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  5. Ja ja Miguel, que consigas hacer amena y divertida la narración de la vida de un mártir y santo tiene un mérito indiscutible, lo que me he reído con tus cosas.
    No había oído nunca lo de S. cucufato los cojones te ato, y hace pocos días precisamente lo escuché por la tele, no me digas en que programa porque ni idea.
    Mi abuela llamaba a mi niña cariñosamente cucufata.
    Muchos besos, me he reído mucho de verdad, que bueno eres jodío

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    • Si ellos daban sus vidas gozosos para ser agradables a su dios, también nosotros nos podemos echar unas risas a su costa ¿no te parece? Me alegro que te hayas reído, eso que queda en el cuerpo.
      Un beso de tus dos rendidos admiradores, Juan y Miguel.

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  6. Pues San Lorenzo murió en la hoguera sin que la Santísima Trinidad le echara el más mínimo soplido. No sé que tendría Cucu que no tuviera Loren. Que queda constancia de mi protesta.
    Por estos lares se le tiene bastante fe a San Antonio para eso de encontrar las cosas. Además no hace falta atarle los cojones ni nada. Basta con ofrecerle una limosna.
    Un abrazo.

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    • Pues no sé el enchufe de cada cual, pero San Lorenzo al menos sólo tuvo u n martirio, así que no debiera quejarse. En cuan a lo de San Antonio es puro tráfico de influencias, el tío pilla en metálico. Es mucho más honroso y sobretodo mucho más literario lo de San Cucufato. ¿Dónde va a parar?
      Un abrazo, mañico.

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      • Posted by Marga on 22 octubre, 2012 at 21:57

        Aquí a San Antonio se le para de cabeza para que te busque novio. Yo nunca lo hice: me da una penaaaa…
        (Por eso soy solterona, ains)

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        • Aclaración para los de este lado del Atlántico: Parar de cabeza = Colocar cabeza abajo.
          Sí, yo también tenía a San Antonio por alcahuete. Tú no necesitas a San Antonio para nada. En Lima, los tíos necesitan a Santa Lucía si no son capaces de ver lo hermosísima que eres.
          Un beso.

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          • Por aquí también se conoce esa habilidad de San Antonio para lo del novio, pero es que es un santo muy apañao y tiene varias habilidades.
            Coincido en que los limeños están ciegos, aunque más bien me inclino a pensar que la limeña se encuentra muy bien como está.
            Un abrazo para ambos.

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  7. Posted by Ana on 24 octubre, 2012 at 9:48

    Bueno, todo lo que pienso te lo han comentado ya, así que solamente darte las gracias por tus lecciones.
    Un beso

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  8. Mira que son morbosos los panegíricos de los santos, y mira que da miedo a los niños las historias y la iconografía religiosas…

    Por cierto, era de rigor que pusieses a Krahe buscando su mechero. Un acierto.

    Enhorabuena por la entrada, egregio.

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    • Mira que no soy de poner música, por distanciarme del Gran Líder Mediático, más que nada, pero sin esa canción la entrada hubiera estado incompleta.
      Un abrazo, catedrático. Y resuelto el pequeño desaguisado.

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