Atípicamente personal


No hay nostalgia peor

que añorar lo que nunca

jamás sucedió.

Joaquín Sabina

Hasta aquí, todo había sido raro, pero llevadero. El gran comedor lleno de mesas de cuatro sillas; la sala donde se sentaban todos en el suelo a esperar que cesara la lluvia mientras aquella señora, con aspecto agitanado, les contaba historias fantásticas; el patio donde tuvo que pelearse para demostrar que no era capaz de defenderse; incluso aquellas señoras vestidas con esos trajes blancos, largos hasta los tobillos, con esos zapatos negros de cordones, tan masculinos y esos raros sombreros en la cabeza que parecían alas desplegadas. Todo llevadero. Si no ilusionante, si lleno de expectativas a los ojos de un niño de seis años. Pero cuando se vino abajo fue al llegar la noche y subir a los dormitorios. En realidad, se trataba de un solo dormitorio con literas a uno y otro lado. No menos de treinta literas por banda. Hasta el color del traje de las monjas había cambiado. Ahora parecían cuervos con las alas caídas. Durante casi media hora, la chiquillería iba y venía de una cama a otra, intercambiando cromos, boliches o chistes. Sólo él permanecía sentado en la litera que le habían asignado. Solo, silencioso y absorto. La monja dio tres palmadas, ordenó con voz tonante que cada mochuelo regresara a su olivo y se apagaron todas las luces, excepto una pequeña bombilla roja que señalaba la entrada de los retretes. De repente se le aparecieron todas las ausencias y lloró escondiendo la cara contra la almohada. Y eso que aun no sabía que ese sería su hogar los próximos nueve años.

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Esta entrada recrea mi ingreso en Los Hogares Hernán Cortés de Badajoz, donde permanecí interno durante nueve años. Hasta que me expulsaron.

Hubo un  segundo ingreso en 2004, claro que se trataba de unos Hogares virtuales, a través de internet. Un ingreso mucho más llevadero, por buscado y porque en esta ocasión era mediopensionista, entraba y salía a voluntad.

No voy a decir que me han vuelto a expulsar, porque en realidad se trata de un cierre. Pero toda la alegría que me produjo aquella remota expulsión, se ha convertido en profunda tristeza en esta ocasión. No hay culpables ni inocentes. Sólo hay damnificados.

Lo malo de los sueños que se hacen realidad, es que de la realidad también se despierta y a veces más bruscamente.

26 responses to this post.

  1. Muchas veces, lo malo de los sueños es precisamente que se hagan realidad.
    Una entrada con un tinte dickensiano que le da cierto saborcillo entrañable… aunque se lea entre líneas cierto escozor muy personal.
    Un abrazo.

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    • Usted tiene la rara habilidad de encontrar por aquí a escritores de leyenda, favor que le agradezco. Además necesito después al menos dos semanas de gimnasio para que mi ego vuelva a su peso habitual.
      Un abrazo.

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  2. La “imagen” que no se me quita es la del niño de seis años en su camita solo. lo hubiera raptado y llevado a mi casa. Qué duro es que apaguen las luces y que los fantasmas te visiten de noche (también estuve interna, aunque desde luego no tanto).
    Estos días de otoño que tanta añoranza traen…
    Un abrazo Miguel, preciosa entrada!

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    • Gracias, por la posible adopción, aunque por suerte mi madre estaba ahí. Era una cuestión de superviviencia. Y no ha sido el otoño quien me ha traido la añoranza. Ha sido una página web que se ha cerrado y nunca debiera haberlo hecho.
      Un abrazo.

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  3. Ufff Esas noches de internado. Esa soledad acompañada de literas y respiraciones cercanas.
    Siento el cierre del sitio. No sé cual es, pero si lo echas de menos, es porque era importante para tí.
    Besazo

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    • Era una página de Antiguos Alumnos que ha servido para poner en contacto a muchos de nosotros que llevábamos mucho tiempo desconectados, por diversos motivos, entre los que lógicamente está al distancia, del tiempo y el espacio. Y sí, era importante para mí, aunque los contactos realizados ya no se perderán, pero era un lugar de reunión.
      Un beso.

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  4. Siempre que tenía ganas de lamentarme por aquellos horarios insufribles de lunes a sábado, me acordaba de los internos y me daba cuenta de que no tenía derecho a quejarme.
    Un abrazo.

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    • Siempre se tiene derecho a quejarse. En nuestro caso, afortunadamente no había externos. Hubiera sido muy duro y probablemente fácil pasto de nuestras iras.
      Un abrazo.

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  5. Gracias a la cita que encabeza intentas, empiezas a leer la historia como un relato de ficción más, la grandeza del asunto es que a medida que avanzas no dejas de pensar que todo es real, quizá esa sea tu gran virtud, vender la ficción como la realidad o la realidad como ficción.

    Abrazos.

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    • La cita que encabeza el relato, ni pone, ni quita realidad, sólo reafirma que los recuerdos (la memoria pasa por corazón, según Umbral) son piadosos y por tanto nostálgicos.
      Imaginé que esta entrada iba a tener dos lectores diferentes. Los que no conoceis mi biografía y que haríais hincapié en el relato previo y los que no sólo conocen mi biografía, sino que han compartido esta parte, que callarían.
      Es lo que hay.
      Un abrazo, crack.

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  6. Supongo que uno se hace muy fuerte, y se le forja el carácter, pero yo solo soy capaz de sentir el desamparo, el miedo y la soledad que un niño a esa edad debe experimentar en una situación así, todos los achuchones, abrazos y besos que se quedan sin dar.
    Espero que alguna de las monjas ejerciera de gallina clueca y os diera algo del cariño que se necesita en estos casos, quiero pensarlo así.
    Muchos besos

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    • Los achuchones, abrazos y besos, se quedan sin dar. En vacaciones los recibes multiplicados, pero aunque son bastantes, no son suficientes. El cariño de las monjas era tan arbitrario como las ojerizas y lo mejor era pasar desapercibido, pues los favores de una, casi siempre, implicaba los guantazos de otras. Es lo que tiene disponer de un tablero de ajedrez infantil.
      Y en cuanto al carácter, no creo que te haga más fuerte ni más debil. Debe haber muchos componentes en esto de la forja del carácter, porque, obviamente, de los que conozco que pasamos por allí, habemos de todos los pelajes posibles en la raza humana.
      Un beso de tu rendido admirador, que lo es, Juan.

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      • Posted by Ana on 26 octubre, 2012 at 9:46

        Miguel, cuando las cosas suceden, no se han de buscar culpables (que haberlos haylos), a lo hecho pecho, pero… Si que hay que ser coherente, valiente, tener sensibilidad, sentido común, honestidad, responsabilidad y no sigo porque me quemarán en la hoguera.
        El que abre, puede cerrar cuando quiera, pero si hay gente dentro, lo mínimo que se puede hacer, es AVISAR.
        No voy a juzgar a nadie, cada cual tiene sus motivos para hacer y deshacer, pero… VALENTIA Y DAR LA CARA, es lo mínimo que espero de una persona adulta.
        En los desahucios que ahora están por desgracia tan de moda, se avisa y en este caso, creo que ha habido un desahucio sin previo aviso.
        Bueno amigo, aunque no me vas a dar la razón, ni quiero que me la des, mi boca si que no me la va a poder cerrar nadie y por supuesto, desde el respeto, porque si tuviera que decir lo que pienso…
        Y aunque me han borrado de su facebook, mi opinión la va a escuchar dónde sea, quizás a través de este escrito.
        Nunca he faltado e respeto a nadie, ni he juzgado, no me gusta hacer una cosa ni la otra, pero si que digo lo que pienso y EL QUE DICE LA VERDADES, PIERDE LAS AMISTADES.
        Yo también estoy triste, era un punto de encuentro importante, pero bueno, nosotros no podemos hacer nada.
        Allí han quedado tantos poemas que os dediqué…
        Un abrazo.

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        • Querida Ana: no tengo la facultad de dar o quitar razón, porque no suelo ser nada razonable.
          El que dice SUS VERDADES, PIERDE ALGUNAS AMISTADES, no todas. Como suelo decir y no es por autocitarme, porque seguramente se lo he oído decir a alguien y me lo he apropiado, allá cada cual con sus “cadacualadas”.
          Si quieres un CD con todo el contenido de la página, te lo puede hacer llegar Diegui o yo, cuando me llegue a mí.
          En mi entrada no trato de señalar culpables, digo que todos, TODOS, somos damnificados.
          Me quedo con lo mucho conseguido con esa página, entre otras cosas, nuestra actual amistad y otras muchas que se han hecho o se han reanudado a su amparo. También ha habido decepciones. Nada humano me es ajeno. Pero sí, estoy cabreado, desilusionado e incluso algo desorientado. Casi, casi como si hubiera vuelto a entrar en Los Hogares, pero en la puerta de salida.
          Un abrazo.

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  7. Me gustó la cita y -amando a Sabina- no me pareció suficientemente buen preludio para el texto. Empecé a leer y me acordé de un cuento de Cortázar. En resumen. Magistral. Cuando intuí que de verdad era tu historia se me hizo un nudo en el corazón, luego me acordé que es la gastritis que tengo y que me estoy curando y … en fin… ¡excelente relato isleño!!! 🙂

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  8. Posted by Ana on 27 octubre, 2012 at 7:38

    Querido amigo Miguel,
    No se como darte las gracias por tu interés en que aunque por otros cauces, continuemos nuestra amistad y nuestros encuentros, cosa que así será.
    Por supuesto que el QUE DICE LAS VERDADES, PIERDES LAS AMISTADES no las pierde a todas, solamente a aquellas que eran fingidas, pero que en realidad de amistad no tenían nada.
    Hazme llegar por favor el CD, pues sabes que le tengo mucho cariño a casi todo lo que contiene la página y… MUCHAS GRACIAS DE NUEVO.
    Un abrazo.

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  9. Me imagino el barullo de los niños que a pesar de las circunstancias, siguen en su intercambio de cromos y chistes, me parte el alma, el que sigue solo, porque son almas que se impregnan de tristeza, y aun de lo los que están el barullo, también abran pasado, por estar sentados solos en algún momento,… nunca estuve interna, no se exactamente lo que se siente, pero por mucha camarería que exista, y te apoyen tus amigos, debe ser una experiencia dura, Miguel. Miles de abrazos,

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    • Bueno, es una experiencia. Comíamos tres veces al día y estábamos vestidos y podíamos estudiar o aprender un oficio. Visto desde el punto de vista de las oportunidades, era un chollo, para unos muertos de hambre como nosotros. Visto desde punto de vista del día a día, eran pequeñas tragicomedias, casi siempre más tragis que comedias, pero forma parte de mi infancia y preadolescencia y buena parte de lo que soy, viene de allí, así que tampoco sería tan malo.
      Un abrazo.

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  10. ¿Te vas ahora que empiezo a conocerte o lo he entendido mal?
    Besos
    Ana

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  11. Posted by teresa on 5 noviembre, 2013 at 18:27

    me gustaría saber si conocéis a alguien que hubiera estado interno sobre el año 1946 aproximadamente,mi madre lo estuvo. Le haría mucha ilusión poder volver a saber de alguien. Besos.

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