El dinosaurio todavía estaba allí.


Estaba teniendo, como siempre, un sueño bastante desapacible. Los sudores fríos y angustiosos eran seguidos de intensas sensaciones placenteras. Las pesadillas iban y venían, entremezcladas con sueños ilusionantes. Durante un momento soñó que estaba en el campo, un día soleado. Le acompañaba Marga, la chica morena (morocha decía ella) que había conocido en el burger y que una vez le miró sin asco. Estaba siendo un día maravilloso y de repente, el verde y refrescante césped se convirtió en una sombría manta de hojarasca amarilla y húmeda. Miró a su derecha, buscando la protección de Marga, pero ésta se había convertido en una hiena de macabra sonrisa. Afortunadamente se dio cuenta de que estaba soñando y entre vueltas, sudores y espasmos, consiguió continuar su simulacro de sueño, aunque contenía mayor porcentaje de vigilia. En otro momento, soñó estar una pista americana, saltaba, corría, se agazapaba con la velocidad de un superhéroe. Sus amigos le vitoreaban y esto le daba alas para correr más rápido, trepar más alto, llegar más lejos. Pero al momento, estaba subiendo por una cuerda y llegando a lo más alto, ésta se deshizo en polvo y cayó contra el duro suelo. Se levantó dolorido e intentó salvar el muro de ciento ochenta centímetros que antes había saltado sin tocarlo. Apenas pudo agarrarse a él y mucho menos impulsarse para subir. De nuevo se dio cuenta que soñaba. Consiguió, más o menos, acompasar la respiración y por fin despertó.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí *. Sin solución de continuidad.

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*Lo escito en cursiva se trata del famoso cuento de Monterroso “El dinosaurio”, que pasa por ser el cuento más corto del mundo.

16 responses to this post.

  1. Esos sueños inconexos y surrealistas siempre traen desasosiego, por lo menos a mi. 😀
    El cuento de Monterroso lo conocía y siempre he pensado que qué razón tiene el refrán “Más vale caer en gracia, que ser gracioso”
    Besazo

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    • Si Monterroso sólo hubiera escrito este cuento u otros por el estilo, podría estar de acuerdo contigo. Pero en mi opinión, en el contexto de la narrativa de Monterroso, el cuento del dinosaurio cumple los requisitos de un cuento. De hecho, esta entrada mía, no es más que una de las muchas interpretaciones que se pueden hacer de ese cuento.
      Un besazo.

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  2. Posted by Ana on 10 noviembre, 2012 at 13:30

    Así son los sueños amigo Miguel, a veces se disfruta y otras encontramos desasosiego.
    Al despertar uno se encuentra con la realidad y otras… Con un dinosaurio.
    Muy bueno

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  3. “… la chica morena que una vez la miró sin asco”. Muy bueno. Hay gente que es feliz con cualquier cosilla.
    Esos sueños bonitos que se tornan en pesadillas o terminas despertando de ellos con la mano dentro del orinal.
    Un abrazo.

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    • Los sueños, que no los anhelos, suelen ser crueles, tanto si son pesadillas como si no. Y sí, a veces, que alguien te mire y no pogan cara de asco, es muy de agradecer. Si encima te dedica una sonrisa, te ha venido dios a ver.
      Un abrazo, compañero.

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  4. Según Ángel Palomino, un toledano de los cincuenta con mucho arte y mucho genio, el cuento más corto jamás escrito fué: “Ëramos pocos y parió la abuela”.
    Ángel Palomino es otro de estos escritorcillos (gran periodista y gran escritor) que nadie ya apenas si conoce. Desde luego, el microrrelato que te traes hoy de Monterroso es toda una joya de pasmo y concisión. Y darle un poco de “anchura” sin desmerecer las pocas palabras que lo conforman, un reto con el que supongo has debido de luchar un rato. Ni es fácil reducir ni es fácil “estirar”…
    Y ese micro-micro-relato, desde luego que tenía poco más que sacarle. Pero lo has hecho y lo admiro, porque sé que es difícil hacer una tortilla para cien con solamente dos huevos y media papa.
    Te dejo otro, a ver si le sacas partido. Es de un tal Antonio Simón Echeberría, pero cada vez que lo releo me impresiona:
    ” Lo último que vio fue las iniciales del barbero grabadas en la empuñadura de cuero y su propia cara llena de espuma frente al espejo”.
    Y una vez más, mi más sincera admiración.

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    • El señor Palomino, don Ángel, entre otras muchas cosas, fue colaborador de La Codorniz, algo que de por sí imprime carácter y viste de gala a cualquier escritor de la época. Y desde luego, no le voy a quitar la razón en cuanto al record de brevedad.
      El reto que me dejas se las trae, pero no le haré ascos, aunque tampoco me pongo plazo. Lo dejaré fluir en el momento que quiera, si es que quiere.
      Un abrazo y muchas gracias por tus siempre cariñosos comentarios.

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  5. Posted by Marga on 12 noviembre, 2012 at 4:48

    Lindo cuento. La morena se llama como yo. Me ha gustado el doble solo por eso.

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  6. hombre podriamos darle papeles más relevantes ¡no? digo… la chica me cae super bien 🙂
    beso isleño

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  7. Depende qué sueñes y cómo lo hagas afrontas el día de una manera u otra, físicamente hablando me refiero.
    Yo últimamente estoy tremendamente cansada….

    Besos

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