Luisa y su sueño


Érase una vez, una bloguera llamada Luisa, que además de escribir, y lo hacía muy bien, también solía leer otros blogs de la blogosfera. Un día, se encontró conque un  bloguero consiguió por fin escribir una entrada sobre un genio. Y le entró la duda.

Desde muy pequeñita, Luisa tenía un sueño, pero no un sueño de cuando estás dormido y sueñas que te pasan cosas, no. Un sueño de esos que unos señores que se reunen los jueves en un palacete de la calle Felipe IV, dieron en definir de la siguiente manera:

“Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse.”

Ya hay que ser malaje para truncar de esta manera los sueños de tanta gente. ¿Qué trabajo les costaría poner algo como: “… de difícil, pero no imposible realización?”

Bueno pues Luisa, puesta en esta tesitura de pensar que nunca se podría realizar su sueño, tomó una decisión desesperada. Ya que el bloguero había conseguido que el genio de su historia le concediera un deseo al que lo liberó de la lampara de aceite, pensó: – Este bloguero tiene mucho poder ¿por qué no pruebo a pedirle a él mi deseo? – Cierto que no lo hizo con una fe absoluta e inquebrantable, pero lo que cuenta es que lo hizo. Después de mucho pensarlo y a pesar de que eran fechas navideñas y todo el mundo, incluso el bloguero, le recomendó que recurriera a los Reyes Magos, cosa que llevaba toda la vida haciendo y no le había funcionado, se atrevió a pedir su deseo al bloguero. Juntó sus manos en actitud de oración y se dio cuenta de que de esa manera era imposible escribir, con lo que deshizo el gesto y aplicó sus manos sobre el teclado y con decisión escribió:

¡Quiero un caballo!

El bloguero reunió todas las fuerzas de la naturaleza que le fue posible convocar, que eran muchas dado su prestigio, y realizando una especie de pase mágico con sus manos, y de una manera pelín afrancesada, todo hay que decirlo, contestó:

Et voilá!

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20 responses to this post.

  1. ¡¡¡Miguel!!!

    Me he reído muchísimo ¡¡gracias!!! Gracias por hacerme reír y por el detallazo del post, me siento muy halagada y sobre todo muy risueña.

    Tengo que confesar que el corazón se me aceleró conforme iba leyendo tus palabras, me las he bebido con fruición deleitándome por adelantado con el final esperado, que no el inesperado ¡¡¡¡un caballo Miguel!!! ¿A ti te parece que el pescao ese medio muerto que has plantao tiene pinta de caballo?

    Esto demuestra, querido amigo, que la felicidad nunca es completa.

    De todos modos, seguiré insistiendo y quizás lo consiga antes de morir , a lo me es que este no era el foro adecuado para conseguir caballos 🙂

    Muchísimas gracias y feliz día, que además, para mí es fiesta por esos días moscosos que el gobierno está a puntito de robarnos.

    Gracias por hacerle llegar mi cariño a Sarracena.

    Besossssssss

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  2. Final inesperada… buenísimo isleño, es lo que tiene ser de costa, yo también pensé que era el esposo de la caballa… 🙂

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    • Es que cuando se va a pedir un deseo, lo mejor es concretar, dar todos los detalles posibles y las alcaraciones precisas. Si no lo haces así, te puedes encontrar con lo que le paso a un amigo mío, que pidió una polla enorme y ahí lo tienes paseando todos los días con una gallina jovencita de tres metros de altura.
      Un casto beso, mi limeña.

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  3. jajajjajaja Mira que me haces reir, jajjajaja
    Yo tambien le iba a pedir al genio un deseo, pero despues de esto, mejor se lo pido a los Reyes. jajajajja
    Besazo crack

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    • Tú misma, pero desde que se sabe que son del sur de Andalucía, su poder ha perdido mucho. Incluso creo que la Junta los va a meter en el próximo ERE.
      Besazo cracka (que debe ser el femenino de crack) 😛

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  4. Eh, que esto me recuerda al que le pide la “polla enorme” y le da la boya para irse de pesca 😀

    Que caballo será, pero muy resbaladizo para montarte en él también 😀

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  5. Yo pedí un cabrito y me trajo uno que habla y todo ¿que más se puede pedir? Es que somos de lo que no hay, nunca estamos satisfechos, tú a la caballa macho le pones la silla de montar y verás que cambio, te queda estupenda, estupenda.
    Quiero un Dragon.
    Besos para los tres

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    • Si te refieres al coriano, ya se le pasó la edad del ito (lo siento coriano, pero yo por un mal chiste me muero).
      Yo creo que sí que tienes posibilidades el pez este. Como le digo a Dess, los paseos además son por el mar. El caso es ponerle pegas a todo. Pues que se hubiera explicado.
      Un beso de tu rendido admirador, que lo es, Juan y de Dragon confórmate con un piquito.

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  6. Jajajaja, muy bueno Miguel!!!
    Ahora…..si consigue ensillarlo y montarlo que nos lo cuente por favor!!! 😀

    Besoss

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  7. Ya vuelven estas mujeres con las inconcreciones. ¿Con un dragón te está pidiendo un animal, una embarcación, un soldado… ? Luego vienen los disgustos.
    Un abrazo.

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    • Amigo Chema, da la casualidad que no ha pedido un dragón. Ha sido muy concreta y ha pedido un Dragon. Se trata de un bello animal, llamado genéricamente agaporni, de la famila de los loros y que se ha convertido en el dictador de mi casa. Aun así, se tendrá que conformar con los piquitos que le envía a través mío.
      Un abrazo.

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    • Ja ja Chema, que yo soy muy concreta, Dragon sólo hay uno, vi una foto suya y me enamoré para siempre. Miguel no lo quiere compartir pero yo sigo insistiendo.
      Miguel, tienes que darle entrada en tu blog y que se exprese, no puedes censurarlo, yo sé que le gusto

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  8. Es lo que tiene añadir a mi despiste natural que últimamente ando un poco más liado: que me pierdo cosas.

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    • No te preocupes. Esas cosas siempre nos sirven para echarnos unas risas a costa de alguien. ¿Qué más se puede pedir? 😉 No nos lo tengas en cuenta. Hoy por ti, mañana también.

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  9. La moraleja del cuento es que hay que afinar mucho cuando se desea algo. Woody Allen dijo en cierta ocasión que de tener que reencarnarse, no le importaría convertirse en el dedo corazón de Warren Beatty. Quizá no pensó que el dedo corazón, incluso el del apolíneo Warren, sirve para hacer otras muchas cosas.

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    • O a lo mejor, sabía todo lo que hacía Warren, que fonéticamente se parece mucho a guarro, con su dedo corazón. No lo descartes. Woody Allen siempre puede dar una vuelta de tuerca más.

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