El silencio y sus beneficios


Mi personaje, Miki el Bufón y su amigo El Cuervo, hace tiempo que no aparecen por estos lares. Señal de que me hago menos tonto y he dejado de filosofar a tres euros la docena. No obstante, lo echo de menos, así que aquí les dejo uno de sus diálogos:

– Hola Miki. ¡Cuánto tiempo!

– Hola Cuervo, es verdad, hace tiempo que no coincidimos.

– Me extraña un silencio tan prolongado por tu parte.

– A mí también me extraña, al final va  a resultar cierto que la edad te hace más sabio.

– ¿El silencio te parece síntoma de sabiduría?

– Como mínimo, corres menos riesgos de equivocarte.

– Eso suena a cobardía.

– No es cuestión de cobardía o valentía. Es cuestión de oportunidad. Si tienes algo interesante que decir, adelante, pero la mayoría de las veces hablamos por no saber callar. O mejor, hablamos por no saber escuchar.

– Ya empiezas con tus galimatías.

– No hay galimatías. Casi siempre mientras habla el otro, en lugar de ocuparnos en escuchar lo que dice, tenemos nuestra mente preparando nuestra próxima respuesta y eso nos imposibilita para escuchar sus argumentos. Y otras veces, muchas, nuestro interlocutor no espera un intercambio de opiniones, simplemente te cuenta sus preocupaciones para que le escuches y consueles. En estos casos, la mayoría de la veces sólo puedes contestar con un silencio piadoso e incluso cómplice.

– ¡Ah no! Por ahí si que no paso. Si alguien viene a contarte sus cuitas, es mucho más leal y conveniente hacerle ver sus errores para que no vuelva a cometerlos.

– ¿Y qué te hace suponer que esa persona no conoce cuales han sido sus errores? y sobretodo ¿qué te hace suponer que ha cometido errores y que tú sí los conoces?

– Siempre es bueno aconsejar a quien se siente mal.

– No Cuervo, ¿quienes somos para aconsejar? Escucha. Escuchando con atención sabrás responder. Y no siempre son necesarias las palabras para dar una respuesta adecuada.

18 responses to this post.

  1. Tienen razón tus tertulianos. No sabemos escuchar. Simplemente oímos lo que queremos o nos inventamos la respuesta en nuestra mente. Sólo nos importamos nosotros mismos, la mayoría de las veces. Saludos
    Ana

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    • Esa es la cuestión. Estamos llenos de convicciones y los argumentos contrarios ni los escuchamos. Incluso cuando sólo nos hablan para desahogarse, tendemos a dar consejos que nadie nos ha pedido.
      Un saludo.

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  2. Posted by la aparecida on 6 mayo, 2013 at 7:46

    Simplemente,me encanta

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  3. Magnifica reflexión! Miki es un hacha jejeje. Buen texto para meditarlo.
    Un beso!

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    • Sí, es un pequeño filósofo de andar por el bosque, y tiene el contraunto de El Cuervo, que también tiene su miga.
      Un beso.

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  4. Hay gente que se calla para que hable su supuesto interlocutor, simplemente porque le han dicho que es educado hacerlo; pero una vez le dejan explayarse un poco retoman lo que estaban diciendo sin que lo dicho por el otro les afecte en absoluto.
    Un abrazo, Miguel.

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  5. Me gustó porque estoy muy de acuerdo, sobre todo con lo de pensar la respuesta mientras el otro habla, que mira que es complicado porque ni le escuchas, pero así somos.

    Abrazos crack.

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  6. Más razón que un santo. No sabemos escuchar, y lo que es peor, hay personas que no merecen que les escuchemos, porque hablan para sí mismos, no para compartir o intercambiar, y cuando pretendes dar tu opinión son ellas las que no te escuchan a ti, y digo que no te escuchan literalmente, te cortan y vuelven a empezar, no puedo con eso.
    Por eso cada vez hablo menos y comento más por escrito.
    Besos

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  7. Que pena que no que yo me se no entienda espaniol para darle a leer tu texto a ver si cogia la indirecta jaja.
    Un abrazo cruje huesitos

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    • Me haría ilusión ver un texto mío traducido al guiri. Si te apetece.
      Un abrazo abriga corazones.

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      • Ay! Tendras que esperar a que me desocupe un poco porque en estos momentos no doy abasto! Hice los deberes que me mandaste y aun no he tenido tiempo de mandarte el emilio para decirte cuales son mis ganadores…
        Otro abrazo!

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  8. Totalmente de acuerdo. No sabemos escuchar.
    ¿Y cuando vienen a contarte sus penas y si no les das la razón se enfadan? 🙂
    Besazo

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