Ensayo sobre la vagancia (reedición)


Como no cuesta nada ser prolífico cuando lo único que se hace es programar entradas ya escritas, aquí les dejo un ensayo sobre la vagancia, que es una forma de justificar mi falta de escritos nuevos.

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A veces me da por pensar, y quizás piense bien, que estamos aquí ignorantes de nuestra función en este valle de lágrimas. De este modo, nos pasamos la vida haciendo cosas, con el quizás vano propósito de acertar en la función que el orden cósmico nos tiene asignada. Alguien puede pensar, y creo que piensa mal, que cuanto más cosas se hagan, mas opciones hay de acertar. No es mi caso. Yo pienso, y quizás piense bien, que hay que hacer lo que te apetezca y te dejen, y si luego resulta que esa no era tu función, pues que se hubiesen explicado. No veo motivo alguno para que nosotros, pobres e ignorantes mortales, tengamos la obligación de cumplir nuestra misión en este mundo, sin que ese ser superior, orden cósmico o como quiera llamársele, se moleste en explicarnos de pe a pa y sin margen para la improvisación, cuales son todas y cada una de esas funciones.

Quiero, con esta divagación, dar a entender, y creo que se entiende, que cuanto más cosas haces, mas posibilidades tienes de errar. Por el contrario, si dejas pasar la vida, con el dulce aroma del ocio, que es dulce, pero no empalagoso, es muy posible que no hagas aquello para lo que estabas destinado, pero seguro que harás pocas cosas inapropiadas, al margen de que cabe la posibilidad, a mí al menos me gusta pensarlo, que nuestra función vital sea la vida contemplativa.

Que se preocupen filósofos, teósofos y cualquier otro ósofo de esos que quieren explicarnos de dónde somos, a qué hemos venido y hacia dónde nos encaminamos, que se preocupen digo, de averiguarlo y luego que me lo cuenten, pero por lo llano y menudito, para quedar bien enterado. A partir de ese improbable  y, para mí, nada necesario momento, empezaré a cumplir mi misión en esta vida. Mientras tanto, pido, y si hace falta, de forma humilde y genuflexa, que se me permita intentar no meter la pata, haciendo algo para lo que no estoy destinado, y se me deje practicar el “dolce far niente” por si acaso ese fuera mi destino, que muy bien pudiera ser, por lo espectacularmente dotado que estoy para ello y la gran vocación que me impulsa.

11 responses to this post.

  1. Tú ya sabes que has venido aquí a escribir, lo que pasa que muchos no se han querido enterar y te lo ponen tan complicado que hasta tienes que trabajar en otras cosas para ganarte la vida.
    Por cierto, ¿a ti también te pasa en “De mil humores” que Chrome no te deja entrar porque ha detectado un sofware malicioso?
    Un abrazp-

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    • Yo debo ser de los pocos se sigo utilizando el explore y no he tenido ningún problema en entrar en “De mil humores”.
      En cuanto a lo que a mí respecta, sigo pensando que para lo que mejor dotado estoy es para no hacer nada, pero los buenos ojos con que me miran los amigos, me obligan a escribir. 😛
      Un abrazo.

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  2. Todo eso esta muy bien pero ojito… lo mismo viene un zombie y te come, no es por nada… Solo aviso.
    Muaks!

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    • La alternativa es ponerme a lujuriar y corro el mismo peligro. Así que, puesto que terminaré cayendo en manos de algun zombie, cuando llegue la ocasión decidiré si me lo follo o me dejo follar, según prevalezca la pereza o la lujuria. 😀
      Besos posesos.

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  3. Iba a comentar pero me da pereza 😀

    Tranquilo que más vago que un zombi no hay nadie, solo hay que ver la marcha que tienen, no levantan un pie ni atados.

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  4. Si es que vivir ya de por sí es suficientemente cansado como para complicarse encima buscándole sentido, mejor ir haciendo sobre la marcha y como tú dices lo demás se lo dejamos a los filósofos.
    Besos

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    • Eso de buscarle sentido a la vida lo inventaron los filósofos, para que pudieran vivir de puta madre los siquiatras. Algún contubernio tenían entre ellos.
      Un beso de tu rendido admirador, que lo es, Juan.

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  5. Posted by saultormo on 4 septiembre, 2013 at 14:47

    Discrepo. No creo que exista tal propósito en la vida que debamos cumplir, sino más bien unos deseos PROPIOS (y no marcados por un ser superior) que sentimos la necesidad de satisfacer. Ese es el verdadero propósito de toda existencia, satisfacer sus deseos, agotarlos.
    De igual forma, tampoco veo la vida como algo con lo que debamos cargar ni que hayamos tenido la desgracia de vivir sino cómo una oportunidad mágica para disfrutar.
    Saludos!!

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    • Pues me parece estupenda tu discrepancia. Dejando de lado que se trata de un simple ensayo humorístico, que no refleja exactamente mi posición sobre el tema, lo único que pido es que si existe ese propósito, me lo expliquen bien, para poderme poner a ello. Sensu contrario, también agradecería que se me indicara, no con un: “No creo que exista tal propósito…”, sino más bien con un rotundo: Ni propósitos ni leches. A satisfacer los propios deseos y a disfrutar de la vida.
      Como a todo el que cree, la duda me corroe.
      Un saludo.

      Responder

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