Don Nepomuceno Quintilla Aguasclaras (reedición)


Don Nepomuceno Quintilla Aguasclaras, alias Petrarca, lloraba en alejandrinos de trece sílabas y reía, poco, cierto es, en endecasílabos de doce. Qué se le va a hacer, tampoco era bueno contando.

En su juventud, doliente y lejana, se enamoró de la criada familiar, Vespasiana por buen nombre, y le escribía dos sonetos diarios  y los domingos y fiestas de guardar, añadía un madrigal. Eso sí, en sus composiciones, Vespasiana se convertía en Laura, de ahí el apodo de Petrarca, y aunque en vez de dientes, la susodicha poblaba su boca de caries y piorrea, no por ello dejaba de compararlos con perlas, y sus labios, finos por delgados y azuleando por el frío, los asemejaba al rubí. Parecíanle a él, un alarde de inspiración sus metáforas. También solía llamarla sirena en sus versos, aunque quizás esto estuviera más puesto en razón, por el persistente olor a pescado que acompañaba de continuo a la fámula.

Cuando, pasado el tiempo, llegaron las vacas flacas y sus padres tuvieron que prescindir de Vespasiana para ahorrarse el escaso jornal que les costaba, Don Nepomuceno, que ya tenía el don del nombre, que no de la rima ni de la métrica, llenó tres cuadernos con sentidas doloras, preñadas de suspiros de ausencia, cicutas, autodefenestraciones, venas abiertas y cualesquiera otras formas trágicas y románticas de sobrevenir el amor en muerte por propia y resignada voluntad.

Con estos antecedentes, Don Nepomuceno sólo podía devenir solterón. Nunca más supo de Laura, perdón, Vespasiana, pero le guardó la ausencia con el rigor de un luto en Guareña. Siguió componiendo los dos sonetos diarios, pero eso sí, cambió el alegre madrigal de los festivos por las trágicas doloras.

Un buen día, buscando una metáfora distinta para los dientes de su Laura, vulgo Vespasiana, se obró el milagro, le dio un ataque de cruel realidad, los comparó a teclas de piano y se le acabó el amor.

Escribió su postrera composición, en forma de epitafio, miró al soslayo y murió lorquianamente de perfil:

Aquí yace un mal poeta

que cuando soñaba, amó.

y luego que despertó,

murió de fuerte perreta.

Oración o pedorreta,

lo dejo a vuestra elección.

20 responses to this post.

  1. Ovación, evidentemente. Creía que se había muerto usted, don Camilo.
    Un abrazo.

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    • Tu biblioteca y la mía dan fe de que no ha muerto. Como tantos otros que en el mundo han sido. Y no me abrumes que luego me lo creo y no se me quita la cara de estúpido en todo el día.
      Un abrazo.

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  2. Me ha recordado a un profesor que tuve. Se llamaba así, Nepomuceno y no sabes las florituras que hacía pra no decir su nombre. 😛
    Besazo

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  3. jajajajajaja A mi me da algo un día de estos! Me has recordado a Repugnancia Cerda, la Repu jajajaja Ya te dije lo de monstruo verdad? Eres la caña. Besos posesos.

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  4. Tengo un amigo de apellido Nepomuceno y le llamamos el Nepo, pero no tiene nada de poeta, que yo sepa.
    DEP don Nepomuceno Quintilla, qué gran poeta perdido…..
    Un abrazo, jefe.

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  5. Yo también te lo diré: un mostruo, y me ha encantado.
    Que dominio del lenguaje y la floritura, no sabes la envidia que me das.
    Besitos

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    • Puro fuego de artificio. Pero se agradece lo de monstruo, así es más fácil sobrellevar este físico. 😛
      Un beso de tu rendido admirador, que lo es, Juan.

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  6. Yo estoy con Inma, si en algo destacas en el uso del lenguaje, las palabras bien escritas, bien elegidas, siempre con tino y gusto, aunque casi siempre el fondo acompaña a las formas, esta vez también.

    Abrazos crack.

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    • Pues nada. A seguir con la cara de estúpido otro día más. Luego la gente me señala por la calle y comenta: ¿a qué viene la cara de satisfacción del gilipollas ese, con la que está cayendo? Ustedes tienen la culpa.
      Un abrazo, crack.

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  7. Posted by Yeste Lima on 9 noviembre, 2013 at 13:01

    No eches cuenta de lo que te digan por la calle, te mereces esa cara de estúpido, (con perdón, me remito a tus palabras) ya quisiéramos ir todos a pasear con esa cara puesta.

    Sigue con ella, eres un verdadero genio, me encanta tu léxico al escribir.

    Besos apretaos.

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  8. Siguiente sillón de la DRAE para Miguel, por favor…y encima con sarcasmo. 🙂 Ole.

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  9. ¿Usted me quiere sentar en el diccionario? 😛
    Ya sé que ha sido un lapsus, pero no podía desaprovecharlo. 😀
    Un beso.

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