Entre migueles (reedición)


Mi tio Miguel 1La fotografía de repente cobró vida en la pantalla. Al principio pensé que había activado algún efecto del photoshop. Acababa de escanear la vieja y desgastada fotografía y andaba de bronca con el programa para recortar y guardarla con el propósito de colgarla en mi blog. Cerré el programa sin guardar los cambios en la foto con la certeza de que desaparecería la foto y su animación. No fue así. El programa se cerró pero la imagen seguía ahí, en la pantalla, como si de un televisor se tratase, bajando con cuidado de la peña en la que se había tomado la instantánea.

– No, no intentes apagar la pantalla, no te va a servir de nada. Ni aunque la desenchufes. Tú me has llamado y aquí estoy. – Me dijo el muchacho, hombre ya.

– Yo no te he llamado. Simplemente estaba imaginando como hubiera sido el conocerte, no tuvimos la oportunidad. Igual que con “La Niña”, pero tú llevas mi nombre y mueves mas mi curiosidad.- Le respondí.

Se río con una risa sorprendente, no acorde con la de una persona de su edad. Parecía la risa de un anciano. Luego recordé que efectivamente era un anciano, la fotografía tenía muchísimos años.

– Yo no llevo tu nombre, en todo caso, ambos llevamos el de tu abuelo. En cuanto a la curiosidad, mató al gato, ya lo sabes.- Se burló.

Otro rasgo sorprendente era su voz. No tenía un acento extremeño bien definido, incluso podría pasar por un peninsular que llevara años en Canarias.

– La verdad es que no se que hago hablando contigo, no existes, son figuraciones mías. Llevas muchos años muertos y los muertos, muertos están.-

– Vale Perogrullo, acabas de descubrir la pólvora. Nadie ha dicho que no esté muerto y en cuanto a que soy una figuración tuya, te referirás a la conversación, porque yo he sido, soy y seré mientras alguien me recuerde.- Me contestó un poco amoscado mi tío Miguel, pues de él se trataba aunque no lo haya dicho antes.

– Pero yo no te puedo recordar, lo que sé de ti, lo sé por terceros.-

– Lo que sabes de mí, lo sabes por mis hermanos, pero tú sabes cosas de mí que ellos no saben, tus recuerdos también me hacen ser.- Me contestó con una medio sonrisa burlona.

– Eso es imposible, yo no he hablado de ti con nadie fuera de tus hermanos, difícilmente puedo saber nada que ellos ignoren.- Respondí algo confuso. – Me parece que estás queriendo jugar conmigo.

– En lo de jugar, creo que has empezado tú, por eso estoy aquí. Así que no me acuses de lo que tú eres culpable. Y en cuanto a que conoces cosas de mí que ellos ignoran, es cierto. Todas las cosas que has imaginado que yo podía haber hecho, todas las situaciones en las que tu imaginación me ha metido, yo las he vivido y tu madre y tus tíos nada saben de ellas. Así que ya ves que es cierto lo que te digo.-

– Es decir, que es verdad que esto es producto de mi imaginación y no está ocurriendo. Tú mismo te has delatado.-

– A veces eres de un infantilismo atroz. Puedes creer lo que quieras, es la ventaja de la fe, no necesita ser probada.

En ese momento Yaret llegó corriendo y gritando, lo mandé callar un momento y cuando regresé la vista a la pantalla, allí sólo estaba la fotografía otoñal de Windows llenándolo todo.

23 responses to this post.

  1. Guau!!! Impresionante encuentro con tu tío. Daría lo que fuera por conocer a los míos, a los que nunca llegué a conocer (ni siquiera en foto).

    Besos!

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    • Bueno, espero que tengas alguna referencia familiar. Con eso y un poco de imaginación, de la que andas sobrada, puedes hacer el resto.
      Estoy deseando leer vuestra historia. A ver cuando está disponible ese libro.
      Un beso.

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      • Mi editor anda más liado que la pata de un romano. Tenemos corregida la primera parte y ando esperando que me pase más. ¿Dónde se ha visto que haya que meterle prisa a un editor y no al revés?

        Sí, menciono a mi tío. Pobre…ya lo leerás, espero.

        Un beso!

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  2. Posted by yasmina on 5 diciembre, 2013 at 13:37

    Precioso primo!! Me ha encantado leerlo…

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    • Gracias, prima. Si te das una vuelta por el blog verás otras cosas, no todas tan sentimentales, pero alguna hay dedicada a tu tía Juanita o a tu abuelo.
      Un beso.

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      • Luego me quedaré con el cante de que Yasmina es prima tuya y un día me dirás que lo he inventado, como lo de Jesús. La cosa es hacerme creer que estoy loco, como si no lo supiera.
        Mi tío Jesús era cura. Era ese del que te comenté un día que le habían fusilado en la guerra a su madre y a dos hermanos, uno de ellos de 16 años.
        Un abrazo.

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        • Me encanta hacerte luz de gas. Tú quédate con que Yasmina es mi prima hermana, la mayor de las dos pequeñas. 😀 Aunque no tiene nada de pequeña.
          Mi tío Miguel murió de tuberculosis, que en la época y en un entorno de hambruna y miseria, era mortal.
          Un abrazo.

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  3. Posted by Ana on 5 diciembre, 2013 at 17:15

    Buenísima historia Miguel y como quería tanto a mi abuelo materno(al paterno no lo recuerdo), la he releído como si del mío se tratara.
    Un beso

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  4. Mmmm esos encuentros tienen un sabor muy especial. que te conste que pienso que él tenía razón, tu sabes cosas de él que los demás ignoran. 😛
    Besazo

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  5. Posted by Yeste Lima on 5 diciembre, 2013 at 20:57

    Me estoy volviendo majareta perdida, ayer tarde me entró el correo del post, como está mandado, entré, comenté, (había ya dos comentarios) y…¡¡desapareció!!, volví a poner otro, creí que se había publicado, esta mañana me volvió a entrar otro correo y extrañada me doy cuenta de que mi comentario no está. Bueno pues, te vuelvo a dejar unas palabras ya un pelín cabreada y menos mal que ahora estoy relajada porque tampoco lo he encontrado, en fin, no sé qué está pasando o si eres tú el que me los escondes, jajaja, como ya no me acuerdo qué te decía, ahí va eso…

    ¡¡¡¡Te ha quedado muy chulo!!!… jajaja, ahora ya no me apetece decir más.

    De todas formas, mira por favor a ver dónde se han quedado.

    Besos apretaos.

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    • En realidad es culpa mía. Como ya he advertido, estoy teniendo problemas con la comunicación de mis nuevas entradas. En este caso, primero cogí la entrada original, que la publiqué hace ya tiempo y la programé para hoy. Se publicó, pero vi que no actualizaba los blogroll de blogspot. La reprogramé varias veces y seguía igual, aunque a los suscriptores por correo sí que les llegó. Al final, hice una copia de la entrada y la publiqué nueva, de ahí lo de reedición.
      De todas formas no tengo ningún comentario tuyo, ni en la entrada anterior, ni en esta. Tampoco en el spam, así que ese es nuevo misterio a resolver.
      Besos apretaos.

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      • Posted by Yeste Lima on 5 diciembre, 2013 at 21:58

        Me parece que ya te comenté en otra ocasión que a veces, yo también tengo esos problemas de actualización en otros blogs, pero que siempre me pasaba con las programadas.

        Y lo de los comentarios, es verdad que algo está pasando porque últimamente está sucendiendo con mucha frecuencia y no solo en tu blog.

        Apretaíllos.

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        • Lo cierto es que estoy queriendo reprogramar entradas viejas, pero desde la misma entrada original, para que no se pierdan los comentarios de esas entradas y yo creo que eso es lo que está haciendo que no funcione bien la comunicación con los demás blogs. Volveré al sistema de copiar la entrada en una nueva y publicarla como reedición, aunque de esa manera se me duplican muchas entradas. Otra solución es ponerme a escribir cosas nuevas y dejarme de tonterías, pero ando con poco tiempo y algo estresado, lo que no ayuda a mi creatividad.

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  6. ¡Qué miedo! yo me habría desmayado u orinado del susto jaja.

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  7. La verdad es que hay fotos que dicen mucho, yo apenas tengo fotos de familiares muertos, de hecho solo conozco de foto a dos de mis abuelos, a ninguno conocí en vida, es una de mis grandes carencias infantiles 🙂

    Alguna vez me dio por preguntar por ellos, pero la verdad, eso de tener unos padres tan sinceros hace que se te quiten las ganas, muy buenos recuerdos no guardan y quizá por eso no haya testimonio fotográfico de sus existencias.

    Abrazos.

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    • Mi abuela, además de que le fusilaran al marido, tuvo que soportar que se le murieran dos hijos. Aun así, la recuerdo siempre con una cara bondadosa; triste pero bondadosa. Nunca la oí hablar mal de nadie. Ni permitía que nadie lo hiciera en su presencia.
      Un abrazo, crack.

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      • Mi madre la verdad es que a su progenitor nunca le perdonó cierto episodio con un bebé de una tia mía, hija de él y hermana de mi ama, bebé nacido en un desliz de juventud y que tras sacarlo mi abuelo de casa nunca más se supo de él.

        De hecho cada vez que le pregunto por mi abuelo materno solo me cuenta eso, una y otra vez.

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        • Sin embargo, yo soy hijo de madre soltera (en 1957) y sólo recibí cariño de mi abuela. No sé como hubiera sido la cosa en caso de que mi abuelo hubiera estado vivo, porque aunque era un hombre de izquierdas, supongo que en esa época lo del honor y esas cosas marcaban mucho.

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  8. Ah, que te conste que al menos a mí me llegaron las dos entradas al correo 🙂

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