Acercanza (reedición)


Paseaba solo por la playa. Justo por donde las olas terminan de lamer la arena en un débil hálito de espuma. Mis pies se hundían un poco en esa arena húmeda, que no mojada. Unos metros más arriba, un hormiguero de gente caminaba por la avenida en un sentido y en otro, de La Puntilla al Auditorio, del Auditorio a La Puntilla. Yo llevaba las playeras atadas una a la otra por los cordones y colgadas del hombro izquierdo. Me recordaba aquella vieja serie de televisión de David Carradine: Kung Fu, que se recorría todo el oeste americano  caminando descalzo con las botas colgando sobre su cuello. Sí, el Pequeño Saltamontes. La sensación de la arena, apenas humedecida, servía de masaje, no a mis pies, a mi ánima. A mi ánimo. También la fluoxetina hacía su trabajo, llevaba ya un par de meses ayudando.

salva1En algún momento, una sensación dejà vu se cruzó por mi mente que retrocedió treinta y dos años atrás, cuando un  primer paseo descalzo por esa misma playa me hacía pensar en la lejana Badajoz y en mis compañeros de internado que iban a morir de envidia cuando les contara mis quince días en Canarias. Aquellos quince días de vacaciones navideñas que fueron el principio del fin de una etapa.

¡Badajoz! Una, hasta ese momento, inverosímil acercanza se produjo entre ese momento en Las Canteras y aquellos lejanos años de mi niñez, pubertad y pre adolescencia. Aquellos años que poco a poco había ido enterrando, había ido ¿olvidando? No, sólo escondiendo. Como uno de aquellos judíos expulsados de España, busqué la imaginaria llave de mi casa de Badajoz, aquella llave que abría la Puerta Falsa del Patio Grande de Los Hogares. Aun estuve varios meses buscando en la arena de la playa, utilizando la linterna de la fluoxetina. No fue fácil. La llave estaba bien escondida, entre capas y capas de rencor, de recelo, de fobia incluso. Al fin, luego de levantar las distintas capas, allá, envuelta en un paño, la encontré. Badajoz Hotel Badajoz Center 4La encontré y con ella, conseguí entrar de nuevo en Los Hogares. Metafóricamente primero; físicamente, algo más tarde.

Y allí sigo. Sin necesidad de moverme de aquí.

24 responses to this post.

  1. Posted by Yeste Lima on 7 diciembre, 2013 at 0:13

    Un buen recorrido por tus recuerdos… ¿sabes?, leyéndote he conseguido cerrar los ojos y verme paseando también por Las Canteras y frente al Auditorio, hablo como si los conociera y no los conozco… sólo de oír hablar de ellos infinidad de veces, de ver fotografías en sus playas y paseos con las figuras de mis familiares centradas en la imagen, porque tengo familia en Canarias..¿no te lo había dicho?…pues sí…no conozco esos lugares de Canarias pero para mí son entrañables.

    Me encantaría saber más de tu vida por Badajoz…¿podrá ser?

    Besos apretaos.

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  2. Esos recuerdos casi siempre tienen sabores encontrados.
    Madrileño, extremeño, andaluz, canario… ¿De dónde te sientes tú?
    Un abrazo, Miguel.

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    • Eso es, sabores encontrados.
      En cuanto a de dónde me siento, te diría la manida frase aquella de soy ciudadano del mundo. Precisamente los primeros versos (ripios) que recuerdo haber escrito, allá en mi lejana pre adolescencia y que no he olvidado del todo, decían algo así:

      Soy ciudadano del mundo,
      no tengo tierra o nación,
      mi país es todo aquel
      que cabe en mi coarazón.
      Por caminos y senderos
      yo busco la soledad
      pues sé que así encontraré
      mi ansiada libertad.
      Decía un sabio un día:
      no hay nada como la paz
      cuando la guerra termina.
      Se está terminando
      la guerra en mi alma
      y por eso busco
      ansioso la calma.
      Quizás algún día
      la llegue a encontrar,
      pero mientras tanto,
      he de caminar.

      Después de esta cursilada de adolescente con acné, lo que si te puedo asegurar es que es un privilegio tener raíces en distintos lugares. Quizás Madrid me sea menos cercano, aunque te puedo asegurar que cada vez que voy me siento en mi casa, pero eso es más mérito de mi amigo Jose que de la ciudad, aunque también ésta me gusta mucho. Lógicamente si tuviera que elegir una ciudadanía los sentimientos me llevarían a ser canario, son más de cuarenta años, pero la razón me pediría ser apátrida.
      Un abrazo, Chema y perdona por la charla, pero tú preguntaste. 😛

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  3. Jo, me he ido a buscar la fluoxetina, que no sabía que era, aunque lo imaginaba.
    Un buen ejercicio el de enfrentarse al pasado y conjurar fantasmas en lugar de evitarlos, la mejor manera de terminar con ellos es acercarlos a la luz, pero primero hay que estar preparado para ello.
    Besitos

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    • Sí, hay que estar preparado. Y te aseguro que no es fácil, aunque luego, miras hacia atrás y caes en la tentación de pensar que no era para tanto.
      Un beso de tu rendido admirador, que lo es, Juan.

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  4. Nada que decir. Solamente que me ha gustado mucho esa forma de enfocar los recuerdos.
    Un beso.

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    • Bueno, pues algo tenías que decir. 😀
      Con este tipo de recuerdos debo ser cuidadoso al escribirlos. Si soy espontáneo, tiran de mí fuerzas telúricas que nunca sé adonde me pueden llevar; así que prefiero reposarlos antes de volcarlos al papel.
      Un beso.

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  5. Bonita excursión, a través de tus recuerdos, la que nos has regalado hoy.
    Besos Miguel

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  6. Pues sí, muy bonito, este tipo de historias, adornadas con esas fotos, la verdad es que son muy emotivas, el paso del tiempo, los recuerdos, los encuentros, es familia obviamente, familia de la de verdad, con la que te crías.

    Abrazos.

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  7. Posted by Ana on 8 diciembre, 2013 at 23:37

    Bonito escrito y… BONITA FOTO, ja,ja,ja.
    Que días tan felices pasamos amigo.
    Un abrazo.

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  8. He tenido la sensación de ir buceando en tu subconsciente, sorteando el Prozac de turno, pero bueno.

    Y yo que pensaba que la rarita en “patrias” era yo…

    Muy profundo (psicológicamente hablando).

    Besos.

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    • Esta entrada, en su día, tuvo la intención de acercar esta palabra: “acercanza” a la gente, porque estaba en riesgo de desaparecer del D.R.A.E. Luego terminó siendo un ejercicio de auto afirmación.
      Un beso.

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  9. No hay nada mejor que levantar las capas de rencor, recelos y fobias. Cuando lo haces te das cuenta que quién más pierde con esos sentimientos es uno mismo.
    caminar en paz con sus recuerdos es algo grande, aunque sea ayudado por la fluoxetina 😀
    Besazo

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    • Debe ser que estamos ya metidos en fiestas y en lugar de “capas” leí “copas”. Y pensé: algún brindis sí que he echado a la mala salud de más de uno y de una. :mrgreen:
      Un besazo.

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