La cucharada estrecha (Julio Cortázar) reedición


Para Dessjuest, por prescindible

Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados, y en menos de dos meses se condujo de manera tan ejemplar que los defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No le quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos.

El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen  de contaminarse.

(Historias de cronopios y de famas)

16 responses to this post.

  1. Posted by yeste lima on 15 enero, 2014 at 0:24

    Desconcertante….

    Apretaos

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  2. Pues mira, quizá porque me resulta familiar la cosa entendí perfectamente el tema, es más, no solo lo comprendo sino que evitaré a toda costa que ese final llegue.

    Gracias por la dedicatoria, dedicatoria prescindible del todo por otra parte 😀 de todas formas no quisiera yo parecer desagradecido y después de este grandioso consejo de como hay que valorar lo que se tiene me dispongo a facilitarte en unas horas, a medianoche, un manual para echar un polvo, que no se diga 🙂

    Abrazos crack.

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    • Ya no puedo oír o leer nada sobre suegras sin acordarme de ti, de ahí la dedicatoria.
      En cuanto al manual, después pásame uno de como se limpia el polvo que mi mujer se pone echa una fiera.
      Un abrazo, crack.

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  3. Siempre le he tenido pereza a Cortázar. Si tenía otra cosa para leer la pasaba por delante. Me cayó en el examen “Rayuela” y aprobé por los pelos, porque respondí de oídas.
    Un abrazo, Miguel.

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    • Tiene cuentos muy buenos. Rayuela es un experimento y como tal hay quien le gusta y quien la odia. Yo aun no me definido, pero me costó trabajo leerla y me queda pendiente la segunda lectura con el esquema que propone Cortázar.
      Un abrazo.

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  4. […] A Miguel, un tipo nada prescindible. […]

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  5. vaya cantidad de analogías…jajajaja

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  6. Es lo que tiene beber virtud, que los demás se ven mucho más imperfectos de lo que son y uno se ve peeeeerfeeeectaaaaaaa. jajajja
    Besazo

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